viernes. 01.07.2022

Félix de Martino quería que sus vecinos fueran más que jornaleros y esperaba que «en diez o quince años habrán salido jóvenes que puedan ser capaces de hacer otros bienes por ese remoto y pobre pueblo», según una de las cartas que conservaban los descendientes del administrador, Francisco Díaz Caneja y que han servido para seguir el rastro del legado del indiano en Soto de Sajambre.

«Fue una lotería que le tocó al pueblo», afirma la secretaria de la Asociación Félix de Martino, Esperanza Temprano. Ahora el pueblo no tiene escuela. Los pocos niños y niñas que quedan acuden en taxi a la escuela de Oseja de Sajambre donde hay once escolares. Diana, en la foto, es una de las más pequeñas de sus aulas.

«Fue una lotería que le tocó al pueblo»