martes 18/1/22

El gordo viaja en AVE

La administración de la estación de Atocha reparte 516 millones entre trabajadores de la zona y viajeros La estación de alta velocidad no se quedó sola: el 86148 llegó a Huelva, Las Palmas y Cantabria 400.000 euros de los cuartos llegan a la isla mortificada por el volcán
                      Agraciados en Basauri celebran el segundo premio. EFE
Agraciados en Basauri celebran el segundo premio. EFE

El Gordo se convirtió en un AVE navideño cargado de regalos, pero le costó salir de su particular ‘estación’. Tuvieron que pasar casi tres horas de sorteo para que el número más deseado de este 22 de diciembre apareciera.

Fueron Yanisse Alexandra Soto y Paula Figuereo las encargadas de cantar el 86148 y los cuatro millones de euros que corresponden al primer premio del Sorteo Extraordinario de Navidad y pasar a la historia de esta tradición. Más datos para los curiosos. Hora: las 12:12 horas. Coordenadas: tabla séptima, primer alambre.

Ellas sabían lo que tenían entre manos. «No llores», se dijeron las niñas cuando se acercaban a la mesa presidencial para mostrar las bolas premiadas. «Tía, nos ha tocado, te quiero un montón», le susurraba una a la otra. «Yo también», le contestaba la otra emocionada mientras se realizaban las oportunas comprobaciones. A continuación, las dos jóvenes se pusieron en medio del imponente escenario del Teatro Real para repetir el número y la cantidad. Fueron aplaudidas por el escaso público que pudo entrar en el templo lírico por culpa de la pandemia.

Eso sí, no faltaron los disfraces. Notas de color y esbozo de normalidad tras el silencio sepulcral del año pasado, donde solo se escuchaban a los niños y niñas de San Ildefonso cantar y las bolas de madera de boj caer por las trompetas hasta las copas.

Este 2021, la alegría volvió a cumplir con uno de los tópicos del sorteo: estar muy repartido. Pero en esta ocasión no era por haberse despachado en muchas administraciones o terminales loteras, sino porque el epicentro de la felicidad estaba en un lugar estratégico: la administración 458 de Madrid, en la estación de Atocha. Salida y llegada de los trenes de alta velocidad con destinos al sur y al este del país y lugar de paso de todos los Cercanías de la Comunidad de Madrid. Un ejemplo. Un empresario lebrijano se llevó más de una decena de décimos en la estación tras una reunión de trabajo en Madrid y antes de coger el AVE. En la localidad sevillana, toca fiesta.

Javier Moñino, el lotero, declaraba con tranquilidad pasmosa que habían vendido 129 billetes (un billete está formado por diez décimos) en ventanilla «desde julio». Viajeros habituales o estivales y los trabajadores de la zona han podido comprar el deseado papel. Esta administración repartió 504 millones por toda la geografía española. Podían haber sido 516 si no hubieran devuelto tres series.

Atocha no se quedó sola. El Gordo llegó a Las Palmas, Ayamonte (Huelva), Santoña (Cantabria) y otra administración madrileña situada en la calle Toledo, cuyo propietario también es el mismo que la situada en la estación del AVE. La isla grancanaria fue otro foco de felicidad: la administración del centro comercial El Mirador repartió 160 millones al vender 40 series. ‘Solo’ 30 millones menos que el mayor premio de Euromillones dado hasta la fecha, 190 millones, en España. Una pareja aseguró que empezaría a hacer planes de boda de inmediato después de comprobar que era una de los agraciados. Otra familia se enteró de su suerte en el coche. «Paramos y nos pusimos a gritar», confesaron a los medios.

Con desparpajo, Shaila Castellano, de Loterías San Pancracio, apuntaba que los diez décimos que tenía en su administración onubense se despacharon hace meses porque «los billetes sueltos los vendemos en verano». Además, era la primera vez que daba un premio importante en esta administración abierta hace 35 años y que ella y su hermano regentan desde el año pasado tras la jubilación de su madre. En Cantabria, Francisco Gómez no podía ocultar su emoción. «Esto es una locura», confesaba el administrador de Loterías Doña Amalia, un centenario negocio regentado por la misma familia desde hace cuatro generaciones y al que llegaban decenas de vecinos de Santoña. Francisco ha repartido cuatro millones de felicidad entre sus paisanos y turistas.

Los sorteos de Navidad siempre van de más a menos. A las nueve de la mañana, cuando los operarios de Lotería ultiman todos los preparativos para que comience la cita que da el pistoletazo oficioso a las navidades, todo es frenesí y energía. Siempre, curiosamente, empieza con retraso. Cuando todo era normal, cuando no había restricciones y las mascarillas eran una quimera, había bullicio, risas y gritos espontáneos; lágrimas de padres y madres orgullosos de lo bien que lo estaban haciendo sus retoños sobre las tablas, cantando o no alguno de los trece premios.

La situación actual rebaja esa mística en el Teatro Real. Los trabajadores de Loterías y los niños de San Ildefonso hicieron, como siempre, un trabajo impecable. Arreglaron en un plisplás esa manivela de la tolva grande que se atascó unas cuantas veces para sorpresa de niños y mayores. Resuelta la incidencia, el sorteo prosiguió, intercalando alguno de los octavos quintos con el resto de los premios mayores. Solo la tercera y la décima tabla se fueron de vacío en cuanto a las grandes cifras buscadas. Fuera, por todo el país, las sonrisas se intuían detrás de las mascarillas de los loteros que tuvieron la fortuna de dar premios para lo de siempre -hipotecas, arreglos en el hogar, pequeños caprichos o viajes en cuanto se pueda- y se descorcharan botellas.

Basauri, regado de millones

El segundo premio del sorteo extraordinario de la Lotería de Navidad cayó en el 72119 y fue vendido íntegramente en Basauri (Vizcaya). El número agraciado fue cantado a las 10:48 horas. Los dígitos afortunados obtienen 125.000 euros por cada décimo, 1,25 millones de euros en cada serie.

Los boletos premiados salieron de la administración de lotería situada en la calle Nagusia 9, un negocio de «toda la vida» que regenta María José Berzosa, la misma que repartió 1.440 millones de pesetas en la localidad hace 24 años. El 72119 es el número que jubaba este año el equipo de balonmano del municipio, el Atlético Basauri Eskubaloia, dejando una lluvia de 154 millones que fueron a parar a 400 familias. Se vendieron 123 series y el resto se devolvieron. «No nos lo podemos creer», explicaba emocionada la coordinadora de deporte escolar del club, Sonia Moreno, que se enteró de la noticia mientras hacía unas compras en El Corte Inglés.

valencia recibe su parte

A las 11:32 horas salió del bombo el esperado tercer premio del Sorteo Extraordinario de Lotería de Navidad, correspondiente al número 19517 y dotado con 500.000 euros a la serie y 50.000 euros al décimo. Salvador Constantin Roa fue el encargado de cantar el número y Luis Alcides Paniagua, que bloqueó con su mano el noveno alambre de la quinta tabla, el premio. Santa Daniela de León Santa y Paula Figuereo Figuereo fueron las encargadas de extraer número y premio, respectivamente.

A Valencia, Calella, Granollers, Almería y Badajoz fue a parar el montante. El 19517 regó el centro de Valencia con 51,5 millones de euros, gracias a la administración número 16, ubicada en la calle de Xátiva. El administrador, Antonio Olmedo, estaba exultante. «Aún no me lo creo», decía, instantes después de que se cantara el premio en Madrid. Explicó que las 103 series vendidas se despacharon en su mayoría en ventanilla y que es un número que juegan «muchos clientes todo el año». «Además, en Navidad se suelen gastar un poco más», agregaba. Este tercer premio es el más importante que ha entregado esta administración en toda su historia desde los años 50. «Habíamos dado premios de sorteo nacional, pero nunca esto».

Me han llamado por teléfono y he dado un brinco. Es una alegría muy grande», continuaba Olmedo. «Seguro que muchos turistas se han llevado el número, ha sido muy repartido», añadía el lotero, que aseguraba no haberse quedado con ningún décimo agraciado. «Llevaba un número muy parecido», lamentaba entre risas, antes de señalar que una empresa de servicios y una pescadería habían resultado agraciadas.

No se hablaba de otra cosa en el barrio por la mañana. En el Mercado de Jerusalén les han tocado 100 euros al décimo, pero no llevaban el premiado. «Qué rabia, me toca seguir con las sardinas», decía Amparo en una pescadería del mercado.

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