miércoles 24/2/21

IRREPETIBLES PREFERIDOS DE SIEMPRE

Son muchos los nombres que construyen la vida y la actividad intelectual de una provincia. Y definen no solo inquietudes personales sino el devenir del colectivo. La sociedad leonesa puede presumir de haber tenido referentes que han destacado y marcado época tanto en lo local como en lo universal
Justino de Azcárate

115 años en nombre propio son muchas generaciones de personas que forjaron tanto su trayectoria como la de la provincia. Marcaron con hitos la vida de todos. Y su huella es mucho más que una placa en el callejero. Una mirada hacia ellos es la mejor forma de aprender a mirar hacia el futuro.

Y en este caso no se trata de adscripciones políticas, ni siquiera de actividades, puesto que su solo nombre sirve para marcar a fuego la eternidad de los nombres de León.

De Justino de Azcárate a actuales, la política ha tenido color leonés. Félix Gordón Ordás, presidente de la República en el exilio, o José Luis Rodríguez Zapatero representan dos exponentes únicos leoneses.

Pero viajando a la realidad casi legendaria, Buenaventura Durruti, el referente del anarquismo, es otra forma de referirse a la provincia.

Si el anterior entra dentro de lo único, mirar a lo empresarial y decir Amancio Ortega es mencionar un suceso empresarial de fascinación mundial.

La literatura es marca leonesa de gran especialidad. Y desde los recientes, como Luis Mateo Díez, Antonio Gamoneda, José María Merino, Julio Llamazares, Juan Carlos Mestre, o los ya fallecidos como Antonio Pereira o Victoriano Crémer, todo apunta a que los libros del futuro estarán de parte de la tierra leonesa. Clave también fue Viñayo. Cristóbal Halffter abre saga también de excelencia cultural. Y mantiene esa llama en la que se podría decir que todos estos nombres figuran en el top de su especialidad. Como lo es Amable Liñán, premio Principe de Asturias, que supone un referente científico de primer orden. La cultura moderna también tiene matrícula leonesa si se encuentra la firma e imagen del irrepetible Alberto García Álix.

Y sí, irrepetible puede decirse que son toda esta lista de ilustres que de una forma u otra han participado y llevado el nombre de León mucho más allá de las fronteras no solo nacionales. Pablo Diez Fernández, o Antonino Fernández, que deja esa huella excepcional viva en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, es un exponente no solo familiar y específico en lo empresarial sino de varias generaciones de leoneses que hicieron, como popularmente se decía, las américas.

Suena bien así el nombre de León si se incorporan los de Ángel Barja o de Odón Alonso. O Amancio Prada, Samuel Rubio. Abren sagas y continuidad de la tradición sociocultural del León que fascina fuera. Y si no, se puede recurrir a grandes voces que durante décadas, con un buenos días, España, en el fondo llevaba dentro el saludo a su Ponferrada y su León como hizo tanto tiempo Luis del Olmo con su eterno Protagonistas. Ángela Ruiz, Concha Casado, Nieves González son exponente femeninas de máximo talento y figuran por derecho en los lugares más importantes de la provincia.

También la educación, como referente del desarrollo de León en estos 115 años tiene hitos que han marcado el devenir como es la creación de la Universidad, con Miguel Cordero del Campillo y Andrés Suárez auténticos pioneros a la hora de poner en marcha un tren que siempre ha de llevar a todos a la modernización y la excelencia profesional.

Hay actuales que llevan el nombre de León por toda Europa como es el caso del prestigioso dibujante Miguel Ángel Martín. O en pintura Daniel Verbis, quien es referente en todas las citas contemporáneas a nivel internacional. Por supuesto, Vela Zanetti, inolvidable. Como Luis García Zurdo.

Si en la actualidad hay una ministra leonesa, Margarita Robles, también llegó a tal escalafón el añorado José Antonio Alonso, como así lo hicieron Rodolfo Martín Villa y Manuel Núñez Pérez o Fernando Suárez. Juan Morano, por ejemplo, significa alcade irrepetible. Recordar todos estos nombres retroalimenta el hacerlo sobre los que también tendrían aquí su sitio merecido. Es más, la lectura comprensible supondría la reivindicación de su memoria.

Como un brindis con Vega Sicilia, aunque no vino leonés pero sí catapultado por un David Álvarez, referente por esto y por su trayectoria empresarial desde la limpieza. Son leoneses favoritos todos, por supuesto. Y representan cómo un siglo da para tanto aunque pase volando y muchos de ellos ya no estén. Gumersindo de Azcárate, Fernando Merino, Segundo Llorente... Quedan luego en forma de calles incluso que rescatan a un alcalde Miguel Castaño, una Condesa de Sagasta, un Sánez de Miera y otros nombres que forman parte del acervo cultural de León con el valor de lo cotidiano. Sin León no hubiera España pero sin sus gentes León sería desierto. Más: Diego Abad de Santillana. Por eso, este artículo continúa con los nombres que seguro que van apareciendo para construir un calendario leonés de vida con días marcados por sus gentes.

IRREPETIBLES PREFERIDOS DE SIEMPRE
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