martes 26/10/21
Lugares sin casos

De las Islas Afortunadas, la que se lleva el Gordo

La Graciosa, un enclave junto a Lanzarote con 600 habitantes en estas fechas, es uno de los pocos territorios sin ningún contagiado
Los habitantes de las islas recuperan poco a poco la normalidad. VIOLETA MESA

La insularidad está siendo un factor en Canarias de enorme valor a la hora de mitigar la expansión de contagios por Covid-19. La doble insularidad, propia de las islas que no son capital de provincia, también ayuda a explicar que la incidencia sea menor que en Gran Canaria y Tenerife. Y queda el factor de triple insularidad, que tiene que ver con La Graciosa, la Octava Isla a nivel oficial. Este territorio en particular, con unos 750 habitantes censados, si bien con poco más de 600 vecinos de hecho en esta primavera, administrativamente ligado al municipio lanzaroteño de Teguise, es de los pocos espacios habitados en Canarias en que está a cero la incidencia del coronavirus.

Obedece la circunstancia «a algo de buena suerte y al respeto al confinamiento», asume Miguel Páez, vecino de Caleta de Sebo, el núcleo más poblado de este territorio, que en tiempos fue clave para hacer que La Graciosa alcanzara reconocimiento como Octava Isla. Ese rango ha quedado oficializado en el Estatuto de Autonomía de Canarias reformado en 2018 y también goza de valor estatal, tras acuerdo en el Senado.

La clave

«Hemos tenido mucha suerte pero también mucho respeto al confinamiento»

La parte relacionada con la fortuna tiene que ver con que no hubo contagios cuando en las primeras semanas fue constante el flujo de turistas desplazados desde Lanzarote.

Luego, con el hecho de que la tendencia se pudo mantener, siendo esencial que desde que se declarara la emergencia sanitaria, el tránsito de barcos entre la capital graciosera y el muelle de Orzola, al norte de la isla vecina, casi es residual, con pocos viajeros en cada desplazamiento, y siempre bajo estricto control de la Guardia Civil. Solamente viajan personas que demuestran que tienen que moverse por necesidad laboral y algunos vecinos necesitados de grandes compras en Lanzarote, con salida matinal y regreso vespertino. También ayudó que regresaran sanos a casa los estudiantes que cursan enseñanzas fuera del territorio, universitarios algunos, pero también varios menores de edad.

De las Islas Afortunadas, la que se lleva el Gordo