domingo 28/2/21
| Crónica | La esperanza del tratamiento eficaz |

La luz en una levadura

La retinopatía periférica zonal aguda (Azoor) afecta a más de dos millones de personas en el mundo, más de 12.000 en España
Los cálculos más ajustados apuntan que más de 12.000 españoles padecen retinopatía periférica aguda zonal oculta, un complejo nombre que define una pérdida de visión cuya causa aún permanece desconocida en muchos casos. Es una patología de difícil diagnóstico dado que las lesiones oftalmoscópicas que produce son de pequeño tamaño y difíciles de reconocer, lo que puede llevar que se diagnostique como una enfermedad autoinmune o de origen genético. Esta retinopatía, abreviada como Azoor por sus siglas en inglés, está relacionada con otras como el síndrome de puntos evanescentes, el alargamiento del punto ciego, coroiditis multifocal o la retinopatía macular aguda. La Azoor afecta primero a la periferia del campo visual y va siguiendo una evolución, de manera, que si la enfermedad persiste durante mucho tiempo, se produce una muerte de la retina. Es un proceso muy lento y gradual que, en algunos casos, puede durar años. Por lo poco que se sabe de esta enfermedad ahora, te puedo decir que el 80% de los afectados son mujeres sanas y jóvenes, de entre 25 y 45 años de edad, lo que ha llevado a vincular la enfermedad con los anticonceptivos orales. Buscando las claves El profesor Luis Carrasco empezó a perder la vista hace diez años y entonces comenzó la búsqueda de la causa ya que los médicos no sabían decírsela. En 1999 dio con la clave pero no ha sido hasta seis años después cuando ha publicado en el Journal of Crinical Microbiology esta investigación. En ese trabajo, promovido y financiado por la ONCE, se indica que el Azoor está producido por la infección ocular debido a la levadura Candida famata , un hongo común que está presente en flora intestinal de todas las personas pero que, no se sabe por qué motivo, sólo en contadas ocasiones traspasa la mucosa estomacal y se disemina por el resto del cuerpo, afecta a otros órganos y causa su deterioro. Luis Carrasco cree que, en su caso, la infección se vio beneficiada por un complejo vitamínico que estaba tomando, aunque se vincula esta actuación anómala de la levadura a factores hereditarios o tratamientos farmacológicos. Su descubrimiento abre una nueva vía para el tratamiento ya que el uso de antifúngicos (medicamentos contra los hongos) ya existentes en el mercado podría inhibir su crecimiento y, a largo plazo, revertir la enfermedad. La Azoor afecta, según cálculos de la ONCE, a uno de cada cinco de sus 66.000 afiliados y podría ser la causa de la ceguera de más de dos millones de personas en todo el mundo. Los fármacos existentes en el mercado son efectivos, según Carrasco, aunque predica la necesidad de que las multinacionales farmacéuticas hagan, cuanto antes, ensayos clínicos para determinar cuáles son los más eficaces y cuáles las dosis terapéuticas idóneas.

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