sábado. 04.02.2023
La red que vigilará en tiempo real toda la cuenca del Duero está valorada en 68 millones de euros y se acabará en el 2007

León contará con un sistema de alerta como el del Ebro para prevenir riadas

Los sensores relacionarán la meteorología con los niveles y la velocidad del agua
Los ríos de León entrarán en una red de información y alerta en tiempo real que capta, transmite y procesa todos los datos que describen el estado hidrológico e hidráulico (infraestructuras) para facilitar la gestión del agua en situaciones de crisis. El sistema estará formado por un centro de cuenca y varios puntos de control aún sin una ubicación definida, además de por pluviómetros, nivómetros y estaciones de aforo que se construirán en los embalses. La nueva infraestructura, denominada Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la Cuenca del Duero, precisa una inversión de 68,2 millones de euros que ya han sido desbloqueados por el Gobierno para distribuirlos en anualidades hasta el 2007, cuando debe estar totalmente ejecutado. Fuentes de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) informaron que la red instalada en la cuenca del Ebro será el modelo a seguir en los ríos leoneses, para lo que será necesario instalar sensores para medir los niveles y la velocidad del agua, el caudal que circula en tuberías forzadas, la medida de las posiciones en compuertas, las precipitaciones, el viento, la nieve y la temperatura. No se instalarán en León, aunque sí en tres presas de la cuenca del Duero, los detectores de intrusismo de agua y los sistemas de videocontrol. Este sistema permite agilizar el proceso de toma de decisiones en tres aspectos fundamentales relacionados con la gestión de la cuenca: repartir el agua para abastecimientos, regadíos y centrales hidroeléctricas, prevenir y actuar en caso de avenidas y vigilar los niveles de contaminación. Este último servicio lleva años haciéndose en los ríos leoneses a través del Sistema Automático de Información de Calidad de las Aguas (Saica). Protocolo de emergencia En circunstancias meteorológicas excepcionales, el sistema permitirá declarar una determinada zona en situación de crisis, sólo provocada por avenidas o por una alerta de intensas lluvias. Al activar la emergencia en una zona de la cuenca o subcuenca, todos los equipos informáticos y medidores pertenecientes a dicha zona pasan a ser interrogados cada cinco minutos. Según los datos a los que ha tenido acceso este periódico, en un estado de crisis la red suministrará estadísticas históricas que facilitarán las decisiones a adoptar en una determinada situación, tomando como comparación datos y gráficos de probabilidades de otras crisis en la misma zona. El traslado de la información pasa de las denominadas estaciones remotas a los puntos de concentración, que a su vez remiten los datos recogidos al centro de proceso de cuenca. La adquisición de los datos de campo se lleva a cabo en los puntos de control o estaciones remotas. La red de telemedida está formada por estaciones meteorológicas, ordenadores que miden la lluvia y el aforo de los ríos y canales. Captan la información con un muestreo cada minuto. Estos datos se guardan durante diez días y se pueden visualizar instantáneamente en valores de ingeniería. En algunos ríos será necesario aplicar los llamados subpuntos de concentración por motivos técnicos o geográficos. Se situarán en embalses de especial problemática desde el punto de vista de las avenidas. Desde las estaciones remotas, la información pasa a los puntos de concentración. Allí se almacena y gestiona la comunicación de todas las estaciones de una subcuenca, como puede ser la de León. Aunque el proyecto se somete ahora a información pública, la contratación se inicia en abril de 1997 por parte de la Dirección General de Obras Hidráulicas y Calidad de las Aguas del Ministerio de Medio Ambiente, tras adjudicarse a la empresa consultora Intecsa-Inarsa, que ha presupuestado el coste de las obras en 68.282.199 euros, con un coste anual de mantenimiento que se encuentra alrededor de los seis millones de euros. También la contaminación El proyecto forma parte del Plan Hidrológico Nacional y, con el tiempo, será integrado con el Saica para controlar desde un mismo centro la calidad y la cantidad de agua de los ríos. Esta red de alerta, la conocida Saica, tiene como objetivo el control continuado y también en tiempo real de la calidad de las aguas. Las Estaciones de Alerta Automática (EAA) están situadas estratégicamente en determinados tramos de ríos considerados como críticos por estar situados en zonas susceptibles de recibir vertidos o por la existencia de captaciones importantes destinadas al abastecimiento de poblaciones. En ellas se analiza continuamente una serie de parámetros básicos representativos de la calidad de las aguas. Estos datos se envían vía satélite en tiempo real al Centro de Control de la Cuenca, donde se gestionan por personal especializado. Esto permite una vigilancia en directo de las principales zonas de vertido de la cuenca, pudiéndose así detectar los vertidos con rapidez y facilitando de este modo la localización de sus posibles causas. Asimismo se consigue una protección más eficaz de las principales captaciones destinadas al abastecimiento de poblaciones, de forma que cuando se produce una contaminación, esta se detecte antes de llegar al tratamiento de potabilización para evitar epidemias entre los consumidores. La calidad de las aguas de los ríos leoneses ha sido estudiada ya por la Consejería de Medio Ambiente. La conclusión de su exhaustivo estudio es que León ha perdido una tercera parte de su riqueza acuática, lo que supone que el ritmo de degradación es cercano al 2% anual. Menos masa biológica Los cauces medios y bajos de los principales ríos leoneses perdieron masa biológica y su diversidad en especies mermó prácticamente un 75%. El informe hidrobiológico de la Junta se centró en más de mil kilómetros de cuencas fluviales. La caída de la riqueza piscícola fue detectada en los tramos medios y bajos de los ríos más grandes de la provincia. La contaminación afecta, principalmente al Órbigo, a partir de La Bañeza; el Esla, desde las inmediaciones de Palanquinos; el Bernesga, desde León, y el Cúa, a partir de la población de Cacabelos. Por el contrario, la mayor riqueza piscícola se encuentra en las cabeceras del Esla hasta el pantano de Riaño y en los ríos Omaña, Duerna y Curueño. En menor medida, en el río Luna, que presenta problemas de contaminación por vertidos de residuos ganaderos en áreas muy concretas. El problema del Cares En una situación más o menos crítica se encuentra el río Cares, uno de los emblemas de Picos. Los pescadores leoneses y asturianos han elaborado el Libro Blanco, que concluye que el estado de salud de su cauce es realmente preocupante a tenor de las capturas de salmones registradas durante las últimas temporadas, que han pasado de 2.000 por año hace unas décadas a menos de cien en la actualidad. «Las principales causas de inundación en León son las precipitaciones, los deshielos, los movimientos de ladera y las roturas de presas» INSTITUTO GEOMINERO DE ESPAÑA

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