domingo 05.04.2020
lucio ángel vallejo baldaEl español que controlará las cuentas del Vaticano

Un ‘bróker’ con sotana

El meteórico ascenso del ex ecónomo de la Diócesis de Astorga ‘exporta’ a la Santa Sede un lucrativo modelo de administración basado en donaciones que luego son gestionadas para tributar lo mínimo.
Un ‘bróker’  con sotana

La caja fuerte del Vaticano ya tiene un nuevo vigía. Lucio Ángel Vallejo Balda ocupará un despacho anejo a la columnata de San Pedro. Como corresponde al flamante secretario de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede, presidida por el influyente obispo de Alessandria, Giuseppe Versaldi. El reciente nombramiento por parte del Papa ha supuesto un paso de gigante para la meteórica carrera de este riojano encargado de administrar las cuentas de la Diócesis de Astorga desde hace exactamente veinte años y un mes. Sin hablar italiano y sin tener formación específica en economía o finanzas, este teólogo y jurista de 50 años —pese a su edad era el administrador eclesiástico más antiguo de España— supervisará y gobernará a partir del día 5 todo el patrimonio que depende de la Santa Sede. Es audaz y trabajador, según quienes le tratan. Y ha logrado capear la crisis dejando en Astorga un suculento legado económico, tanto diocesano como personal. El secreto de su éxito sólo lo conoce él, pero hay pistas que permiten reconstruir con ciertas lagunas la trayectoria de aquel joven que salía en los años 80 del seminario de Logroño sin saber que dos decenios más tarde iba a convertirse en uno de los pilares fundamentales de la Iglesia Católica gracias a su olfato para los negocios. Presidente de una sociedad de inversiones con un patrimonio de siete millones de euros, administrador de la Mutualidad de Previsión Social del clero español que dirigía Rouco Varela y su vínculo a la Cadena Cope de Astorga y Popular Televisión de Ponferrada son sólo algunas de las responsabilidades que ha abordado de manera sobresaliente en esta última etapa. Pero la gloria no sólo le ha llegado al terreno profesional. Entre las propiedades que tiene a su nombre figura una extraordinaria casa de descanso en Celada de la Vega que obtuvo el Premio de Arquitectura de Castilla y León en el año 2009, inmueble al que, por cierto, se ha olvidado dar de alta en el Catastro y por el que no tributa.

LLEGADA A ASTORGA

El obispo Antonio Briva Miravent le nombró ecónomo con sólo 29 años

Vallejo Balda nació y se crió en la población riojana de Villamediana de Iregua. Ahora son frecuentes sus visitas a esta parroquia, tal y como viene relatando su amigo el padre Ángel María Pascual a través de las redes sociales. Empezó sus estudios en el seminario de Logroño. En Burgos realizó Teología Espiritual y después ha estudiado Derecho en la Universidad a Distancia. Su primer destino fue en la zona de Puebla de Sanabria. En este tiempo conoció al entonces obispo de Astorga, Antonio Briva Miravent. Fue ordenado sacerdote en la Diócesis de Astorga el 1 de agosto de 1987, con 26 años de edad, según los datos publicados en el boletín de la Santa Sede el pasado 21 de septiembre, cuando se conoció el nombramiento que será oficial a partir del 5 octubre. Enseguida fue fichado por el prelado astorgano para encargarse de la administración diocesana. En estos últimos años ha participado en el gobierno del patrimonio eclesiástico como secretario del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos. Siempre compaginó sus responsabilidades al frente de las finanzas del obispado con su cargo como párroco de trece iglesias repartidas por toda la comarca de la Cepeda: Vega Magaz, Zacos, Porqueros, Vanidodes-Benamarías, Valbuena de la Encomienda, Villagatón, Requejo-Corús, Brañuelas, Culebros y Los Barrios de Nistoso (Nistoso, Villar y Tabladas). Los blogs de esta zona, cargados de comentarios y halagos hacia «don Lucio», celebran su ascenso.

NOMBRAMIENTO

El ex ecónomo se incorpora a un nuevo equipo relacionado con el influyente cardenal Tarsicio Bertone

Su nombramiento no es un hecho aislado. Hay que contextualizarlo en los recientes cambios acontecidos en la cúpula de la curia vaticana y los nuevos aires que pretende introducir el Papa Benedicto XVI para salvaguardar los bienes y el patrimonio de la Iglesia. Vallejo Balda sólo es una pieza más de una poderosa maquinaria administrativa que equivale al Ministerio de Economía y Hacienda y al Tribunal de Cuentas de un Estado. El ex ecónomo de Astorga se integra en un equipo realmente influyente dentro del Vaticano, liderado por el cardenal Secretario de Estado Tarsicio Bertone. Su poder en la curia romana y en los organismos que controlan las finanzas es notorio. Hasta el punto de que los últimos obispos nombrados por el Papa gozan de la total confianza de Bertone. Como el que será superior directo de Vallejo Balda, el hasta ahora obispo de Alessandria, Giuseppe Versaldi, de 68 años. El prelado está muy relacionado con Bertone desde la etapa en que éste fue arzobispo de la ciudad de Vercelli (1991-1995) y había colaborado con él para sanear los problemas financieros que se habían creado en la curia. El periódico italiano La Stampa, a través de su medio digital Vatican Insider (el Vaticano por dentro), confirmaba hace escasos días que la llegada de Versaldi al organismo de control de los asuntos económicos completa la renovación de los vértices de las instituciones curiales que se ocupan de las finanzas y el patrimonio de la Santa Sede y del Estado Vaticano, en cuyas direcciones se encuentran religiosos muy cercanos al poderoso cardenal Bertone. Lucio Ángel Vallejo Balda, en una de las múltiples entrevistas que ha concedido con motivo de su nombramiento, asegura que fue el Papa Joseph Ratzinger quien tomó personalmente la decisión de poner a un español al frente de las cuentas de la Santa Sede. Buscaba a un hombre no demasiado mayor y con experiencia en administración eclesiástica, dos cualidades que cumple Vallejo Balda. Sin embargo, la recomendación directa de relevantes cargos de la Conferencia Episcopal Española y la gestión del ex ecónomo diocesano en el equipo que manejó las cuentas de la reciente Jornada Mundial de la Juventud de Madrid fueron determinantes para su ascenso.

Vatican Insider, durante los días previos a estos nuevos nombramientos, revelaba el singular ambiente que gobierna en la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede y reeditaba una polémica más que significativa para explicar los misterios que siempre envuelven los cambios en la cúpula de la curia vcaticana. El periódico italiano Il Foglio hizo un retrato del secretario de Estado, el cardenal Bertone, en el que criticaba enormemente su gestión en el gobierno curial. Versaldi, obispo de Alessandria, escribió una larga carta de apoyo a Bertone desde el rotativo católico Avvenire. No negó su «veneración» por él y argumentó que las actuaciones de su amigo se limitaban a «servir al Papa», porque Benedicto XVI «había querido que eliminara de la Iglesia aquella suciedad que como cardenal había conocido y denunciado».

COMO UNA EMPRESA

La Santa Sede se lleva un modelo de gestión basado en libres donaciones, inversiones de alto riesgo y manutención del patrimonio histórico

El ascenso le llega con relativa juventud para lo que es habitual en la curia vaticana. Pero lleva desde los 29 años haciendo presupuestos y balances, se puede decir que de manera autodidacta porque su formación ha estado siempre ligada a la Teología Espiritual y más tarde al Derecho. En todo este periodo ha tenido tiempo para establecer su particular patrón de gestión en la Diócesis de Astorga, un modelo complejo de desenmarañar en el que ahora se ha fijado el Vaticano.

Vallejo Balda aplicó a rajatabla la consigna seguida en los últimos años por la Santa Sede y común a cualquier empresa rentable: retención de gasto y aumentar las entradas. Lo primero ha tenido que ser muy difícil porque se ha encargado durante años de mantener en pie los 1.500 templos de su diócesis. Lo segundo, no tanto gracias a las libres donaciones. El saneamiento de las cuentas del Obispado de Astorga tiene mucho que ver con la solidaridad de fieles y órdenes religiosas. Vallejo Balda deja una diócesis que maneja unos presupuestos anuales de doce millones de euros, contando los presupuestos consolidados de las 960 parroquias que dependen de este obispado en León, Zamora y Ourense. Con Lucio Ángel Vallejo a la cabeza de las cuentas de la diócesis, las colectas y cuotas parroquiales aportan a la caja diocesana más de dos millones de euros cada año, cifra en la que se incluyen los donativos y legados. Sólo como referencia, en el Obispado de León entran 241.000 euros por ese mismo concepto.

Pero la exitosa estrategia recaudatoria de Vallejo Balda en Astorga es sólo la cabeza visible de los múltiples trabajos que ha ejecutado como inversor. Su posición le convirtió en uno de los primeros ecónomos españoles que se lanzaron a invertir en Bolsa. Hoy, tras algún fracaso como el de Gescartera, sigue siendo el administrador de millones de euros, como se puede comprobar a continuación.

NACE EL ‘BRÓKER’

Ipad y un acomodado despacho desde el que administraba una fortuna de siete millones de euros

Sería lo más parecido a un ‘bróker’ con sotana, pero entre comillas. Porque realmente no es un intermediario de operaciones financieras, sino el administrador de una fortuna millonaria. Pero su seguimiento al microsegundo de las cotizaciones en Bolsa desde su acomodado despacho del obispado asturciense siempre ha proyectado una imagen renovada de lo que se entiende por un administrador diocesano, en su caso siempre armado con el iPad. Según la documentación registrada en la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Lucio Ángel Vallejo Balda es desde junio del 2007 presidente de la Sociedad de Inversión de Capital Variable Vayomer, un híbrido entre una sociedad anónima y un fondo de inversión que mueve un capital superior a los siete millones de euros. La particularidad de esta sociedad es que tributa al 1% en el Impuesto de Sociedades en lugar de al 30%. Para constituirla se necesita un mínimo de cien socios y un capital inicial de 2,4 millones de euros. Vallejo Balda ha seguido la estela de las grandes fortunas españolas que tienen las denominadas Sicav y ha logrado multiplicar el fondo pese a las pérdidas atribuidas a la crisis, según consta en el informe de cuentas que firmó el pasado 14 de marzo. Vayomer, que significa Y Dios dijo, pese a sus más de cien socios, tiene a Vallejo Balda como accionista significativo, con el 99,59% de los títulos, un método habitual en este tipo de entidades. Vayomer se constituyó en 1999 con el objeto social exclusivo de captar fondos, bienes o derechos del público para gestionarlos e invertirlos en bienes, derechos, valores u otros instrumentos financieros. Administrada y gestionada a través del grupo Santander, tiene, además de a Lucio Ángel Vallejo como presidente y consejero, a José Domingo Fernández Campelo como consejero y secretario, a Ramón María Mayor González como consejero y a Pilar Uribarri Chacón como vicesecretaria.

MONSEÑOR VALLEJO

El todoterreno que administró la mutualidad aseguradora de la Iglesia será nombrado obispo

Lucio Ángel Vallejo Balda será obispo tras su nombramiento como secretario de la Prefectura de Asuntos Económicos. Ser prelado es consecuencia directa del nuevo cargo. Será un servicio más de tantos como ha realizado ya para la Iglesia. Aunque tendrá que añadir más cifras a sus cuentas. Los ingresos de la Santa Sede superan los 245 millones de euros y actualmente el balance arroja un beneficio anual de 9,8 millones de euros. En los dicasterios y otros organismos de la curia trabajan 2.806 personas. Al margen de la nueva realidad laboral que le espera, Vallejo Balda ha sido un todoterreno en el ámbito de la administración. Hay inversiones y responsabilidades que no se le pueden atribuir a falta de confirmación, pero su hiperactividad laboral le llevó en su día a ser el administrador de la mutua que aseguraba a las personas y bienes eclesiásticos cuando Antonio María Rouco Varela presidía la mutualidad o a participar en actividades de programación y emisión en Popular Televisión.

OPUS DEI

Preside una asociación de clérigos unidos a la prelatura personal de la ‘Obra’ que trabajan en Rusia

Es su misión menos material. Vallejo Balda preside desde hace años la Asociación de Amigos de Rusia San Nicolás, integrada por un grupo de personas que atienden las necesidades humanas y espirituales en este país. Los dos clérigos enviados al Gran San Petesburgo y a una región que limita con los Urales, respectivamente, pertenecen a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, unida a la prelatura personal del Opus Dei. El mentor de nuevas generaciones tampoco abandona aquí su pasión por las cuentas y son abundantes las fórmulas que se pueden encontrar en Internet para financiar a esta asociación. Astuto Vallejo.

Un ‘bróker’ con sotana