sábado 15/8/20
Ángeles de azul y naranjas

Las manos que alivian el confinamiento

Una treintena de personas voluntarias de Protección Civil de la capital participan en el programa de apoyo a personas solas que, por edad o problemas de movilidad, no pueden salir a la tienda o a la farmacia
Fátima y Ricardo realizan su primera atención vecinal en la jornada con un hombre de 77 años que vive solo y es asmático. RAMIRO
Fátima y Ricardo realizan su primera atención vecinal en la jornada con un hombre de 77 años que vive solo y es asmático. RAMIRO

Ni dinero, ni basura. Hacen un montón de cosas, pero no aceptan propinas, ni pueden recoger las bolsas de residuos de los domicilios de las personas a las que atiende el servicio de Protección Civil de León en el confinamiento por el Covid-19.

Fátima y Ricardo son dos de las personas voluntarias de las 29 que, sobre un total de 102 en la Agrupación de Protección Civil del Ayuntamiento de León, participan en una misión inédita hasta la crisis del coronavirus. Cada mañana a las 9.30 horas salen del local del campo de fútbol dos patrullas con la lista de ciudadanos y domicilios a los que tienen que atender.

Una persona al volante y otra sentada en la parte trasera del vehículo. Uno de los vehículos se encamina siempre al mismo lugar. El pabellón de San Esteban es su primera parada. Allí recogen la ropa de las personas alojadas en este recinto municipal y la llevan a lavar a la Asociación Leonesa de la Caridad (Asleca) y la Sociedad San Vicente de Paúl, que también cuenta con servicio de lavandería. Recogen la ropa limpia y regresan con ella al pabellón.

Altruismo

Fátima iba a abrir un bar y Ricardo tiene discotecas móviles. Mientras ayudan olvidan sus problemas

Fátima, una autónoma que estaba a punto de abrir un bar en Onzonilla cuando estalló la crisis sanitaria, y Ricardo, que tiene un negocio de discotecas móviles, tienen en su hoja del miércoles cinco domicilios. Dos de ellos en el Paseo de Salamanca.

En el primero les espera Víctor, un hombre de 77 años, asmático, que ha tenido que prescindir de la ayuda de empleada de hogar -tres veces por semana- para cumplir el aislamiento. Vive solo y sus dos hijas están lejos. Se arregla bastante bien. Pero no quiere salir a la calle a correr riesgos. «No bajo a nada», comenta. Aunque ahora tendrá que pensar cómo deshacerse de la basura.

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Limpiadores y voluntariado se cruzan en calles vacías. RAMIRO

La pareja de voluntarios llama al timbre y sale Víctor con la mascarilla puesta. Ellos también van debidamente equipados con mascarillas y guantes, además del uniforme naranja y azul de la agrupación. Recogen la nota de la compra y el dinero y se dirigen al supermercado más próximo.

El voluntariado de Protección Civil que atiende el confinamiento de las necesidades de personas mayores y con dificultades de movilidad se rota, coordinado desde la oficina por Juan Amoedo, el administrativo, y por el responsable de voluntariado de la agrupación, Emilio Martín Villa, que lo atiende desde casa uno de los móviles abiertos a la ciudadanía.

Más de un centenar de personas reciben el apoyo de la agrupación desde que se implantó el programa, el pasado 15 de marzo, a una media de siete a nueve llamadas diarias. La diferencia fundamental con el programa de Cruz Roja es que las parejas de Protección Civil hacen la compra y otros recados como entrega de medicamentos a personas con independencia de su situación económica. Cuenta la edad y la dificultad para moverse. Cruz Roja entrega alimentos a personas en situación de vulnerabilidad. También lleva medicinas y participa en el programa de reparto de medicamentos hospitalarios en el que colaboran las agrupaciones de Protección Civiles y agentes de Medio Ambiente en el área de salud de León.

«Atendemos a personas mayores y a otras que por sus circunstancias de enfermedad o discapacidad tienen dificultades de movilidad», explica Emilio Martín Villa, uno de los fundadores de la agrupación de Protección Civil de la capital leonesa, allá por 2001, y actual jefe de voluntariado.

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Las dos patrullas salen a las 9.30 horas de Protección Civil. RAMIRO

En la medida de la posible, piden a las personas que hagan pedidos. Pero no siempre es factible en el supermercado más próximo. La mayoría envían pedidos a casa, pero hay que hacer la compra in situ. Otras personas viven en barrios y son clientes de las tiendas de proximidad, como es el caso de una mujer que han atendido en Las Ventas.

Fátima Silva López lleva apenas tres meses de voluntaria. No dudó en apuntarse al programa planteado por la Agrupación de Protección Civil como contribución a la crisis del Covid-19. «No puedo trabajar, pero al menos puedo ayudar un poco», señala tras contar que su plan para abrir un bar en Onzonilla se fue al traste con el coronavirus. Su compañero Ricardo Monzón Rodríguez es voluntario desde hace dos años. Estaba acostumbrado a las patrullas de apoyo a peregrinos y a las concentraciones. El servicio actual es inédito.

«Nunca nos habíamos enfrentado a una situación parecida. Esta pandemia es nueva en el mundo», explica Emilio Martín Villa, quien pide a la ciudadanía que no haga un mal uso del servicio. «No podemos atender a personas que nos llaman y nos piden alimentos diciendo que han cerrado el bar y no tienen que comer», comenta. En estos casos hay que acudir a los servicios sociales, recuerda.

Atender a personas de alto riesgo, como es el caso de Víctor, ó con movilidad reducida, que carecen de apoyo familiar o vecinal, es el objetivo de este programa que recibe llamadas de 9 a 13.00 horas en los teléfonos: 987 25 95 11 / 675 263 426 y 620 190 164. Protección Civil también presta apoyo a servicios como el de dispensación de medicamentos hospitalarios a domicilio. La semana pasada, antes de que la Junta lo hiciera oficial, consiguieron llevar, a través de Cruz Roja, el fármaco que precisaba una persona en aislamiento domiciliario en La Bañeza. Los ‘vecinos’ de azul y naranja están «satisfechos por poder ayudar».

Las manos que alivian el confinamiento