lunes 25.05.2020
NUEVOS INQUILINOS EN LA CORDILLERA. BALANCE DE TRES DÉCADAS DE ESFUERZO

El oso pardo triplica su población

. El censo de plantígrados en la Cordillera Cantábrica alcanza los 180 ejemplares tras 30 años de estudio. . . Durante el 2012 se detectaron más de 30 osas y alrededor de 60 crías, unos registros «excelentes».
El oso pardo triplica su población

El director general del Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz; la directora general de Recursos Naturales del Principado de Asturias, Serafina Álvarez; el director general de Montes y Conservación de la Naturaleza del Gobierno de Cantabria, Javier Manrique; y el presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero indicaron ayer en Santander que el censo provisional de 2012 de osas con crías en la Cordillera Cantábrica apunta la probabilidad de que haya más de 30 osas y alrededor de 60 crías. Una noticia según Palomero «excelentísima» que «se está comentando» a nivel europeo.

De confirmarse estos datos, que hay que tomar con cautela puesto que dicho censo no ha concluido, ambos señalaron que representaría un incremento respecto al censo de 2011, periodo en que fueron detectadas 25 osas y 38 crías, pasando de una situación crítica en las dos últimas décadas a casi triplicarse. En cuanto al número de hembras con crías, la directora general de Recursos Naturales de Asturias hizo hincapié en que hace 20 años «no se pasaba de cifras de un dígito» mientras que ahora «hay dos dígitos y empiezan por dos». Según los datos que ha facilitado el director general de Montes cántabro, Francisco Javier Manrique, la población de osos en la Cordillera Cantábrica se sitúa en torno a 180 ejemplares.Informa la agencia Efe.

Entre los factores favorables constatados que juegan a favor de la recuperación de la especie indicaron la estrecha colaboración existente entre las comunidades; la colonización de nuevas zonas por parte de los osos, lo cual favorece el cruce genético y evita los riesgos derivados de la endogamia; así como que cada vez son más frecuentes, en los corredores que unen las poblaciones oriental y occidental, los avistamientos de ejemplares que se mueven por ellos, fundamentalmente machos ya que las osas con crías constituyen una población más estable.

El presidente de la Fundación Oso Pardo explicó que genetistas de la Universidad de Oviedo ya han comprobado que se ha producido cruce genético, de «un oso de la zona occidental que sedujo a una osa en Liébana con la que tuvo una camada». Y es que la consanguinidad, según Palomero, es uno de los principales problemas que amenazan la conservación de esta especie, junto a las condiciones de su hábitat, aunque en este sentido se trabaja desde hace años y se están consiguiendo resultados, gracias a iniciativas como la plantación de frutales en las rutas oseras.

Mejor percepción

Asimismo, durante el encuentro, todos ellos coincidieron en que en la actualidad, socialmente, hay una mejor percepción del oso y se percibe la disposición de colectivos a colaborar con la administración en el fortalecimiento de la especie.

En cuanto a la distribución por sectores, confirmaron que un tamaño aproximadamente de 180 osos forman el sector occidental (Galicia, Asturias y Castilla y León), mientras que el sector oriental (Asturias, Castilla y León y Cantabria) lo integran entre 30 y 40 ejemplares. En 2011, cuyo censo concluyó en julio del año siguiente, en el sector occidental se detectaron 21 osas acompañadas de 33 crías, y en el sector oriental 4 osas acompañadas por 5 crías.

Como uno de los parámetros más importantes para conocer el estado de la población, durante la reunión celebrada en Santander, indicaron la estimación del número y distribución de las osas acompañadas de crías de primer año. Esta actividad comienza desde que se detecta la salida de la osera de osas con crías en primavera hasta el mes de julio del año siguiente. Por ello, los datos del último censo completo de osas con crías corresponden al año 2011.

En las labores de seguimiento de la especie se comparte información entre las comunidades implicadas, lo que permite un mejor conocimiento de los movimientos que realizan los ejemplares.

El oso pardo triplica su población