viernes. 03.02.2023

Piden informes desde Alemania

La experiencia piloto iniciada por la Junta se está exportando a la UE y Sudamérica
En apenas dos años y medio el llamado transporte a la demanda ha multiplicado sus rutas por diez hasta cubrir un total de 43 comarcas en la autonomía del Duero, una de las más extensas de Europa, a la vez que de las más despobladas. El primer plan piloto se inició en mayo del 2004 en el Barco de Ávila, al que siguieron luego el valle de Tobalina en Burgos, Ledesma, en Salamanca, y Esguevillas, Medina de Rioseco, Serrada y Villalón de Campos, en Valladolid. En las nueve provincias de la comunidad autónoma funcionan 285 rutas diferentes, cada una con sus correspondientes subtrayectos, para dar un mínimo de cobertura en el transporte público a 1.270 pequeños pueblos y 140.000 habitantes, sin tener en cuenta las cabeceras de comarca que cuentan con sus propias líneas regulares de transporte público. El número de autobuses, grandes o pequeños, que circulan subvencionados por la Junta, suma un total de 1.448 expediciones a la semana, cuyo coste corre en sus cuatro quintas partes a cargo de subvenciones públicas. Según los portavoces locales de Alsa, empresa que acapara la mayor parte de las concesiones, al igual que en las líneas regulares y convencionales, el recurso a las ayudas públicas es irreversible si se quiere mantener el servicio, porque de otra forma ya habría sido abandonado hace no años, sino décadas, por la iniciativa privada. Pero el fenómeno no es exclusivamente español ni de la autonomía del Duero. «Cuando se puso en marcha empezaron a llegarnos consultar desde otras autonomías más o menos con los mismos problemas de despoblamiento rural, como Asturias, Galicia, Santander Alicante. Luego desde la Junta nos han comentado también que se estaban interesando por el funcionamiento del proyecto países tan lejanos como Alemania o Chile».

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