viernes. 07.10.2022
8.º PREMIO DIARIO DE LEÓN AL DESARROLLO SOCIAL Y LOS VALORES HUMANOS

«Queremos que el monasterio sea una casa de puertas abiertas»

Las monjas de Sahagún reciben el premio «agradecidas y emocionadas».
Sor Anunciación Ríos, abadesa del monasterio de Santa Cruz de Sahagún.

Soprendidas y emocionadas. Agradecidas. Las Madres Benidictinas del monasterio de Santa Cruz de Sahagún rezaban las oraciones de la tarde, las vísperas, mientras su abadesa, sor Anunciación Ríos, recogía el octavo Premio Diario de León al Desarrollo Social y los Valores Humanos.

«Sorprendidas porque ya habíamos perdido la memoria de que personas ajenas al monasterio, ya hace años, presentaron nuestra candidatura a este premio». Y también, confesó la abadesa, porque «nos parece totalmente inmerecido» en comparación con los anteriores galardonados.

Sor Anunciación Ríos explicó que las once monjas que forman la comunidad, y todas las que les precedieron desde su fundación en 1546, se han dedicado a «lo que tenemos que hacer y que es la esencia y la existencia de nuestra condición de monjas benedictinas: el Ora et Labora».

En el pasado y en el presente, la labor de las monjas benedictinas de Sahagún es, apuntó en su discurso, «estar entregadas, en gratuidad, a hacer el bien con sencillez y a servir a los que se acercan al monasterio».

La abadesa no mencionó los méritos que a decir del jurado les han hecho merecedoras del premio: conservación del patrimonio, atención a los peregrinos, custodia del Archivo y Biblioteca del monasterio y mantenimiento de la tradición repostera monacal con los amarguillos como estrellas de su obrador.

En su discurso quiso enfatizar la otra labor, menos conocida y más silenciosa, y que es su principal objetivo: «Nuestro monasterio queremos que siga siendo una casa con las puertas abiertas».

En el cenobio, añadió, «tienen cobijo nuestros vecinos, huéspedes, los peregrinos que pasan, las personas que acuden a la portería, quienes nos llaman por teléfono, los interesados en conocer nuestro patrimonio histórico y artístico o aquellos que llegan para rezar con nosotras en la iglesia, o estar unos minutos con alguna hermana compartiendo sus dificultades y problemas».

Una misión que realizan, dijo, «impulsadas por nuestra fe en Jesucristo que se nos manifiesta en los rostos de los hermanos de camino». Y es la fe, agregó, la que «nos impele a ser testigos de lo invisible, constructoras de fraternidad universal y portadoras de una fuerza profética que apunta al futuro de una patria celeste que se anticipa en nuestros claustros y que se extiende a ser causa de esperanza para todos».

Para concluir, la abadesa, ofreció el monasterio a todos los presentes: «Y sepan que allí, entre los ladrillos mudéjares de nuestro Monasterio de la Santa Cruz y en nuestros corazones agradecidos, tienen todos ustedes el fuego, el agua, el pan y la sal que necesiten para seguir manteniendo vivas las razones suficientes para vivir y para esperar».

La Hospedería Monástica Santa Cruz, catalogada por Turismo como un hotel con encanto, está gestionada por la Fundación Carlos Laborde en coordinación con las Madres Benedictinas, al igual que albergue de peregrinos. Las instalaciones se abren de abril a octubre, coincidiendo con el período de mayor afluencia de peregrinos en el Camino de Santiago.

El Museo de Sahagún, conocido también como museo de las benedictinas, está abierto de martes a sábado entre las 10 y las 12 horas y las 16 y las 18 horas y los domingos y festivos de 10 a 12 horas. La entrada cuesta 3 euros y es otra de las fuentes de financiación del patrimonio que custodian.

El cenobio ocupa el edificio mudéjar que tuvo funciones de beaterio, lugar donde mujeres de la nobleza leonesa, desde el siglo X, adosado a la abadía de San Benito. La orden femenina benedictina, del siglo XVI, fue patrocinada por Mª Antonia Enríquez de Orense, hija de Juan Enríquez, caballero de la orden de Santiago, y Juana de Orense.

«Queremos que el monasterio sea una casa de puertas abiertas»
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