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Sánchez avisa de que lo más duro está por llegar y pide unidad a los partidos

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Pedro Sánchez ha acudido al Congreso con un aviso sobre la crisis del coronavirus, el de que "lo más duro está por llegar", la promesa de revisar el sistema sanitario tras esta crisis y una petición que ha hecho a todos los partidos sin excepción: mantener la unidad para ante esta situación.

El presidente del Gobierno ha comparecido en la Cámara Baja para dar cuenta del estado de alarma y de las medidas adoptadas en todos los ámbitos para hacer frente a la pandemia y sus consecuencias y ha recibido de todos los portavoces parlamentarios el apoyo al Ejecutivo en este contexto excepcional, aunque se ha llevado también las críticas de muchos de ellos.

Ante un hemiciclo casi vacío, con sólo una treintena de diputados en representación de los grupos -la mayoría no ha asistido para evitar contagios del COVID-19-, Sánchez ha anunciado la creación tras la pandemia de una comisión que revisará "con rigor" el sistema sanitario y propondrá los cambios que necesite para reforzarlo.

También ha avanzado que, cuando acabe esa emergencia, presentará un proyecto de ley presupuestario, unas cuentas de "reconstrucción social y económica" del país, para las que ha pedido el apoyo de todos los partidos.

"Reconstrucción" ha sido precisamente uno de los términos más utilizados por el presidente, que también lo ha empleado para advertir de que, tras esta crisis, el mundo va a cambiar y también tendrá que hacerlo el debate político español.

Un debate que, ha advertido, tendrá que dejar de dedicarse a la "destrucción" para apostar por "reconstruir" y buscar consensos y acuerdos que, desde las diferencias de cada uno, lleven a la recuperación económica y social de España tras esta grave situación.

Por eso, ha insistido en esa "unidad política" y ha advertido a la oposición de que eso es lo que esperan ahora mismo los ciudadanos de sus representantes, que deben demostrar "máxima altura de miras y sentido de Estado".

Y junto a ese mensaje de unidad, la férrea defensa de lo público: Sánchez ha señalado que, si esta pandemia va a dejar una lección, es la de que "el Estado tiene que hacerse mucho más fuerte y las hechuras del Estado mucho más robustas".

Además, ha insistido en valorar la colaboración ente administraciones y ha asegurado que el decreto del estado de alarma no ha pretendido ser en ningún momento un "reproche" a la coordinación con las comunidades, que está siendo, sean del color que sea cada una, ejemplar.

Todo en un pleno en el que Sánchez ha defendido el momento en el que se decretó el estado de alarma y ha lamentado las críticas de los portavoces de la oposición, que le han acusado de actuar tarde. Hace semanas, ha asegurado, ni siquiera los científicos que "marcan el rumbo" de las autoridades tenían la certeza de lo que ha ocurrido.

El líder del PP, Pablo Casado, empezaba su réplica al presidente prometiendo a Sánchez que "no está solo" y contará con el apoyo de su partido para el decreto de medidas económicas, pero le ha echado en cara falta de "autocrítica y humildad".

"Tiempo habrá de dirimir responsabilidades, negligencias o retrasos", ha dicho Casado, quien ha insistido en que apoyará al Ejecutivo para no dejar a nadie atrás, pero le ha pedido medidas adicionales para autónomos y clases medias.

Vox, sin embargo, ya ha advertido de que recurrirá al Constitucional el decreto de medidas económicas y sociales por incluir una disposición que garantiza al vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, su presencia en la comisión de seguimiento del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Su portavoz, Iván Espinosa de los Monteros, ha ofrecido a Sánchez el apoyo de Vox, pero al mismo tiempo le ha reclamado que aparte de sus cargos a Iglesias y a la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y coloque en su lugar a personas con "más capacidad, menos ideología y mayor credibilidad".

Otro portavoz muy duro con Sánchez ha sido el de ERC, Gabriel Rufián. "La demora y la incompetencia que tenemos enfrente no comporta pérdida de votos, comporta pérdidas de vidas", ha dicho Rufián, quien también ha pedido "menos Guardia Civil y Ejército" patrullando las calles "y más recursos" para la sanidad.

Portavoces como Joan Baldoví, de Compromís; Tomás Guitarte, de Teruel Existe; o Íñigo Errejón, de Más País, han mostrado su apoyo al Gobierno y han puesto sobre la mesa algunas propuestas adicionales, como la de ampliar la moratoria a los alquileres, ha apuntado Errejón.

Y Pablo Echenique, portavoz de Podemos, el partido que comparte con el PSOE la coalición de Gobierno, ha expuesto a Sánchez también, "con ánimo constructivo", medidas adicionales que su partido considera necesarias.

Entre ellas, un ingreso mínimo para que las rentas más bajas puedan afrontar esta crisis.

Cinco horas ha durado este debate insólito en democracia, por la ausencia de la mayoría de los diputados, para discutir las actuaciones ante este momento "histórico", según ha subrayado Sánchez.

Un término, el de histórico, que, como ha admitido el presidente, se ha utilizado demasiado y cobra ahora todo su significado.

Por eso, ha insistido, al cerrar este debate, en que Gobierno y oposición deberán llegar a acuerdos que hace semanas consideraban "inimaginables" y aparcar cuestiones que han dejado de estar en el centro de la política española. 

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