sábado 25.01.2020

«Se pensó con el corazón y no se negoció el futuro»

«Se pensó con el corazón y no se negoció el futuro»
El alcalde de Riaño, José Alonso, del PP, cree que veinte años después de la tragedia hay que «hacer borrón y cuenta nueva, sin perder la memoria por respeto a los antepasados». Pero tiene claro que a su tierra le tocó «hacer un gran pago social a cambio de poco o nada». Entonces, reflexiona, «se pensó más con el corazón que con la cabeza y no se negoció nada para el futuro. Ni siquera algo tan simbólico como estar exentos de pagar el alumbrado público, por decir algo, que cuesta 60.000 euros al año», lamenta. «La gente piensa que este pueblo nos lo han regalado y no es verdad», apostilla el otro edil del PP, Javier Fernández Presa. El Hostal Presa ya existía en el viejo Riaño y era uno de los negocios más concurridos del valle y fue el primero en instalarse en el nuevo Riaño, «cuando aquí no había más que el cuartel, el ayuntamiento y las casas prefabricadas». «Nunca nos han dado ventajas por ser de Riaño, todas las parcelas se han adjudicado a pliego cerrado», apostilla. Pero también reconocen que no ha habido una buena gestión municipal. Alonso culpa de la pobreza de la señalización turística en la zona y de la explotación de las innumerables rutas de senderismo a la falta de coordinación con la Junta en el Parque Regional, y lo quiere subsanar. Quiere terminar con esa imagen de «pueblo siempre en obras», aunque, paradójicamente, una de las que primero tiene que afrontar es la renovación de la traída del agua que, con tan sólo veinte años, es inservible. Una nueva captación en el mismo valle de Hormas, pero al pie del manantial evitará, según el proyecto, que las aguas lleguen insalubres y llenas de tierra a los edificios del nuevo Riaño. Alonso, como el resto de los políticos de la comarca confía en la estación de San Glorio (atacada por el movimiento ecologista), la explotación de las aguas del pantano como un atractivo turístico complementario, así como en el polígono industrial y el empuje a la ganadería con una mejor promoción de la calidad de sus carnes. También quiere desempolvar el proyecto para recuperar el parador de Riaño (abierto en 1951 y cerrado en 1968), que se levantaría veinte metros por encima de donde estaba en La Puerta.

«Se pensó con el corazón y no se negoció el futuro»