jueves. 07.07.2022
Economía

El sector primario exhibe músculo como sostén social y reivindica el producto local

Los implicados lamentan que se haya tenido que producir una pandemia para que se les vea como «fundamentales»
Un agricultor preparando con su tractor el terreno para la siembra. JESÚS F. SALVADORES

El sector primario de la provincia afronta la crisis provocada por la pandemia del coronavirus con una gran incertidumbre. Nadie sabe qué sucederá cuando todo esto pase y se vuelva a la normalidad. El vino y la hortaliza se están viendo fuertemente golpeados al tener gran parte de sus ventas en pequeñas tiendas y, especialmente, en bares y restaurantes, cerrados a cal y canto desde la implantación del confinamiento por el Estado de Alarma Sanitaria. Por su parte, la agricultura más extensiva (maíz, remolacha, trigo, alubia…) apenas está sufriendo, de momento, las consecuencias de la pandemia, aunque temen que se puedan paralizar algunas inversiones previstas en modernización de regadíos.

El secretario general de Ugal-UPA en León, Matías Llorente, destaca que «por suerte seguimos funcionando con toda normalidad porque nos han declarado sector estratégico». De hecho, cree que por el momento el abastecimiento está garantizado, «pero si da que se produce el cierre de fronteras sí que podemos tener problemas porque la mayoría de nuestros productos son importados».

«Se abre una esperanza de consumir todo lo que producimos aquí y no lo que viene de fuera»

Asimismo, resalta que por el momento no ha habido ningún tipo de problema en el desarrollo de la campaña de la remolacha en la Azucarera de La Bañeza —que terminará el 11 de abril—, ni para sembrar la remolacha de cara a la próxima campaña ni para el sembrado del secano. No obstante, aún está a la espera la siembra del maíz, la patata y las alubias «en las que en principio no habrá ningún contratiempo, pero sí pueden surgir problemas de abastecimiento de semillas porque nos hemos cargado las empresas que había en España y dependemos de las semillas vienen del exterior». A la par, Llorente señala que «si en un momento concreto una de esas empresas se tiene que cerrar por coronavirus, nos quedamos sin semillas».

No obstante, a su juicio el sector primario puede salir fortalecido de esta situación ya que «está demostrado que es más necesario que nunca porque la sociedad se ha dado cuenta de lo importante que es tener garantizada la alimentación»; a lo que añade que «eso es algo que no tenemos ahora porque dependemos de productos que vienen del exterior en lugar de consumir lo que producimos en nuestro país». Además, apostilla que «es triste que haya venido un bicho como éste para decirnos cuidado con lo que estamos haciendo y para dejar claro que el sector no es el culpable de las emisiones de gases invernadero y de CO2 porque se han reducido mientras el campo sigue funcionando».

En ese sentido, el secretario de Ugal-UPA resalta que «se abre una nueva esperanza de que podamos consumir todo lo que producimos aquí y abandonar el consumo de los que vienen de otros países que son la mayoría», aunque remarca que «para ello se deben de poner de acuerdo los agricultores con las industrias y las administraciones y evitar tener 70.000 hectáreas de cultivo de maíz como tendremos este año». Al respecto, el también vicepresidente de la Diputación avanza que desde Productos de León intentarán dar más visibilidad a los productos autóctonos.

Una visión la de Llorente bastante opuesta a la del secretario general de Asaja en León, José Antonio Turrado, que cree que «el sector no va a salir fortalecido de esta situación para nada». De hecho, argumenta que «estamos empezando el año agrícola y vamos a producir dentro de lo que se pueda con normalidad con el objetivo de conseguir las mejores producciones posibles, pero vamos a tener la incertidumbre del mercado porque no sabemos como lo vamos a vender ni a qué precios nos los van a pagar».

«Pese a que trabajamos con normalidad, tenemos la incertidumbre de a qué precios nos van a pagar»

Para Turrado lo único positivo de esta situación «es que el Gobierno nos deja trabajar con normalidad porque nuestro sector es imprescindible», aunque matiza que «esa normalidad cada vez es menor porque nos está costando recibir los suministros que necesita el campo, empieza a ser difícil disponer de ciertos repuestos para la maquinaria, etc.». En ese sentido, indica que «vender lo que producimos no consiste en que nos dejen producir, sino en que se puedan vender»; a lo que pone de ejemplo el caso de los viticultores que «están preocupados porque se las ven venir, puesto que si las bodegas no venden, no saben si les querrán comprar las uvas ni a que precio se las pagarán en caso de comprárselas».

Por eso, el también secretario general de Asaja en Castilla y León piensa que «va a ser el mercado el que marque el futuro de los cultivos. Hoy no somos capaces de vislumbrar lo que va a pasar, pero creo que a corto plazo habrá productos sedentarios que nadie quiera y otros que escaseen en los lineales». Motivo por el que prevé «un descontrol y una alteración en el mercado al que costará muchísimo darle equilibrio».

El sector primario exhibe músculo como sostén social y reivindica el producto local
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