miércoles 01.04.2020
El Bierzo | Mirando al futuro

Siempre quedará Balboa

Si hay algo que la cuarentena ha conseguido es la revalorización de los pueblos y el entorno natural, vistos ahora como un paraíso de libertad
Las pallozas son el elemento más característico de Balboa. DL
Las pallozas son el elemento más característico de Balboa. DL

Cuando todo esto pase, que pasará, los pueblos seguirán estando ahí pero de una manera diferente. El virus que ha confinado a los españoles en sus domicilios de seguro cambiará su conciencia sobre el entorno natural que les rodea y el medio rural vivirá un nuevo resurgir, al menos en la conciencia de los más urbanitas.

Cuando todo esto pase, que lo hará, será el momento de volver a disfrutar de las pequeñas cosas, de dejar que la brisa acaricie la cara en un paseo entre robles o castaños, por nombrar solo alguno de los muchos árboles que hacen del Bierzo un privilegio. Será el momento de disfrutar de un café mirando al cielo, de refrescarse a la vera del río ahora que el verano viene de camino, de tomar el sol, de dejar el móvil de lado y aprovechar todo lo que estaba desaprovechado. Cuando todo esto pase, Balboa seguirá estando ahí y es que Balboa es el ejemplo perfecto del paraíso al que todos querrán volver para disfrutar de la recuperada libertad.

Un municipio que vuelve a ser finalista del concurso organizado por Radio Televisión Castilla y León para elegir al pueblo más bello de la Comunidad. En su caso, en la categoría de hasta mil habitantes. Ayer, ocupaba el primer puesto del ranking en la provincia de León, con más de la mitad del total de votos y claramente aventajada sobre el posicionado en segundo lugar: Almanza.

Balboa es aire, es sol, es brisa fresca cuando hace calor, es patrimonio etnográfico y cultura rural, es ocio, es medicina como otros muchos pueblos que conforman el rural berciano. Las pallozas son su seña de identidad, con techos ‘teitados’ de paja y sólidas paredes de piedra. Lugares que hacen honor al pasado, que inmortalizan una forma de vida, pero que también se han adaptado a un presente más efervescente. En su interior se come, se disfruta de un buen vino y se escucha buena música cuando la programación cultural así lo determina.

La arquitectura popular es uno de los atributos de Balboa, pero solo uno. El río que atraviesa el pueblo es otro de sus principales recursos, muy aprovechado cuando el sol aprieta. Rutas hay tantas como las piernas sean capaces de aguantar y lo que queda de su castillo otea desde lo alto el devenir de la vida humana, ahora paralizada. La Casa de las Gentes es el reflejo del espíritu de un pueblo que siempre ha enaltecido lo propio, la raíz, la esencia rural y de las personas que nunca se han despegado de ella. Balboa, como cualquier pueblo del Bierzo, tiene mucho que regalar.

Ahora que muchos han decidido, equivocadamente, retornar al pueblo para sentirse más protegidos de un peligro invisible. Ahora que la multitud es la principal amenaza. Ahora que el cielo que vemos la mayor parte del día es de pladur. Ahora que correr o caminar se hace en un metro cuadrado. Ahora es la hora de los pueblos y Balboa y otros muchos seguirán estando ahí.

Siempre quedará Balboa