domingo 13/6/21

«Sólo echo de menos un grupo para tocar»

Desde que Carmen Brañanova llegó a Pedregal situado a pocos metros del río Luna, el pueblo está menos vacío. Ella y su perro Trombón, un chucho abandonado que adoptó, ponen vida y música al lugar. Carmen, que les pidió a sus hijos una hormigonera por su santo y que hace trabajos de hombre y de mujer para restaurar su casa, toca la guitarra, la mandolina, el laud y el ravel y ahora prueba con el cuatro venezolano. Ama el fado por encima de todos los géneros musicales y desde hace varios años organiza en su casa un concierto en vivo en el mes de julio para celebrar el verano y la amistad. En su nueva vida esta pensionista se precia de ser profesora (da clases en casa, en Rioseco de Tapia y en León) y también alumna. Viajera incansable, lo único que echa de menos es una agrupación musical para tocar en León. Así que sigue vinculada al Grupo de Pulso y Púa de Gijón.

«Sólo echo de menos un grupo para tocar»
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