jueves 27.02.2020

Un tren histórico para Laciana

Un viaje en un tren de vapor por el ramal de Villablino a Villaseca es la apuesta de los colectivos opuestos al desmantelamiento para poner al valle «en el mapa turístico».
Un tren histórico para Laciana

Un tren de vapor para Laciana que «no es humo». Es el proyecto diseñado por Alejandro Campillo y Daniel Pérez Lanuza, de la Asociación Cultural Ferroviaria Berciana, para poner al valle en el «mapa del turismo». Un tren histórico que combina el pasado industrial con un patrimonio natural excepcional por los siete kilómetros del ramal minero de Villablino a Villaseca.

La iniciativa, respaldada por el Club Xeitu, pretende salvar el ramal, de 95 años de antigüedad, que fue construido por la Minero Siderúrgica de Ponferrada al mismo tiempo que el ferrocarril Ponferrada-Villablino para transportar el carbón desde los pozos mineros hasta la térmica. Frente a su desmantelamiento para habilitar una vía verde, plantean la conservación del ramal minero como defensa del patrimonio industrial, memoria histórica y recurso económico. «Un viaje en tren de vapor individualizaría la oferta económica de Laciana», subrayan.

El estudio señala que para poner en marcha esta iniciativa turística «hace falta más voluntad política que euros», si bien se apunta la cifra de medio millón de euros, la mitad de lo presupuestado en la vía verde.

Para recuperar la infraestructura, sin circulación ferroviaria desde 1995, consideran «necesarias pequeñas obras de consolidación de taludes, pontones y restitución de carril y traviesas» donde ha desaparecido. Proponen la intervención de brigadas de obras de la Diputación y Ayuntamiento de Villablino durante varias jornadas bajo el asesoramiento de la Asociación Cultural Ferroviaria Berciana.

El tren histórico sería compatible con el uso cicloturista en una segunda fase. «El uso ferroviario no tiene mayor inconveniente que el correcto estado de la vía para su uso», precisan. La iniciativa pasa por permisos de CMC, actual propietaria del ramal, y de la Junta de Castilla y León.

El centro de recepción del tren turístico se propone ubicar en la estación de Villablino, en el edificio de viajeros, propiedad de la Junta, que albergaría también un pequeño museo etnográfico del ferrocarril. Se requiere un remozado general del edificio y la autorización de CMC para utilizar el gabinete de circulación de la estación para realizar maniobra.

En Villaseca se propone que se destinen las instalaciones del antiguo cargue para instalar una nueva playa de vías simplificada y sería necesario habilitar un andén y un edificio de viajeros. Es el lugar idóneo para establecer una sección museológica referente al trabajo minero y los ferrocarriles interiores de las minas.

Junto al antiguo apartadero de Sosas, en la explanada de La Venta, habría que construir una nave con dos vías, grúa y foso de inspección para disponer de un taller en el que atender las necesidades de mantenimiento del material de tracción. También se necesita instalar aquí una aguada para el suministro de locomotoras de vapor.

La tracción del tren histórico se encomendaría preferentemente a la PV31 que está disponible para su servicio inmediato tras ser restaurada con dinero de la Junta de Castilla y León. Pero, además, se dispone de otras máquinas, como la PV19, que con «una intervención menor» podría tirar del tren.

Ambas máquinas se encuentran en el Museo del Ferrocarril de Ponferrada y existen otras recuperables para el servicio en el Museo Nacional de la Energía además de otras nueve en el museo ponferradino «con una cuantía de inversión mayor».

Las labores de apoyo correrían a cargo de las locomotoras diésel Krupp 600 estacionadas en Villablino y propiedad de CMC, que necesitarían una rehabilitación integral pues llevan años a la intemperie. También se puede recurrir a locomotoras en activo como las Alsthom 1000 de la Comunidad Valenciana.

El tren histórico necesitaría material remolcado para un centenar de plazas. El Ayuntamiento de Villablino dispone de un coche de viajeros, original de la MSP, de 48 plazas que «con una intervención en los propios talleres municipales se puede poner en servicio». Otro coche de viajeros se encuentra en el CIT de Santa Marina del Sil, para lo que se propone un acuerdo de cesión y así sumar las cien plazas. En otro caso, habría que recurrir a cesiones de coches de vía métrica de los museos asturianos o del País Vasco.

El tren funcionaría, en principio, entre mayo y octubre, en fines de semana y fiestas señaladas. En las primeras fases se aconseja no profesionalizar al cien por cien el personal para ahorrar costes promocionando el voluntariado de las asociaciones culturales sin ánimo de lucro.

Eso sí, deben tener unos conocimientos mínimos del ferrocarril que se ofrece a impartir la Asociación Cultural Ferroviaria Berciana, «entre cuyos socios se encuentran profesionales de larga trayectoria en todos los ámbitos necesarios».

Con este tren se pretende diversificar la oferta turística de Laciana «con un producto único en la Comunidad Autónoma y en todo el noroeste español y preservar las culturas ferroviaria y minera tan integradas en la forma de vida de los lacianiegos», subrayan Campillo y Pérez Lanuza.

Asimismo, posibilitaría la integración en el núcleo urbano de Villaseca de la zona del antiguo cargadero e instalaciones anexas, la potenciación del ferrocarril como medio de transporte sostenible y el aprovechamiento turístico de la ribera del Sil en casi 5 kilómetros.

«El valor histórico y cultural del ferrocarril Cubillos-Villablino como patrimonio industrial es indudable», apunta el director del Museo del Ferrocarril de Gijón, Javier Fernández. A su juicio, se trata de una línea de «gran interés» para explotar «como complemento alternativo a la minería» cuyo empleo, hoy por hoy, es imposible restituir.

Sin embargo, al igual que las asociaciones del ferrocarril, considera inviable poner un tren histórico por toda el recorrido debido a su longitud y propone el ramal de Laciana como punto de partida de un proyecto turístico singular. El experto, que ha colaborado en la puesta en marcha del tren minero de Samuño en Langreo (Asturias), anima a la población y a los políticos a conservar el ramal porque «es un patrimonio histórico singular que no tiene parangón más que en el tren de Azpeitia mientras que vías verdes hay muchas».

Los trenes históricos van a vapor pero no son humo. «No generan un nicho de empleo potensísimo pero contribuyen a la dinámica del yo-yo. Laciana ahora está abajo y hay que hacer algo para que suba», recalca. La comarca puede sacar partido «a la singularidad de su pasado minero y ferroviario», añade.

En España más de treinta iniciativas de ferrocarriles históricos que se han constituido en asociación recientemente en Valladolid para ofrecer asesoramiento gratuito a los proyectos. «Castilla y León es una de las comunidades donde más iniciativas están surgiendo con trenes históricos», apunta Fernández, que figura entre los firmantes del manifiesto que respaldan la petición del Club Xeitu para que el ferrocarril minero y el único ramal que conserva en Laciana sean BIC.

Un tren histórico para Laciana