sábado 5/12/20
la salud de la montaña cantábrica. incidencia de la sarna

El trofeo de una epidemia mortífera

La sarna cubre ya la totalidad de las reservas de caza de Riaño y Mampodre y avanza por el Parque Nacional de Picos de Europa hacia Cantabria, donde hoy por hoy se encuentra el brote más activo. No hay ni un centímetro cuadrado de las reservas de caza de la montaña oriental libre de sarna. Ni siquiera se ha salvado el cercado de Anciles, reservado para la población de cabra montés más cotizada del entorno cantábrico. Atravesando el límite de las reservas, ya en el Parque Nacional de Picos de Europa, la incidencia de la enfermedad también es brutal: la superficie con ejemplares infectados abarca ya 40.000 hectáreas de las 45.000 por las que se distribuye una población de 5.873 rebecos vivos; a los muertos ya nadie los cuenta.

La sarna es el principal problema sanitario de la fauna cantábrica. Un ácaro entra en la epidermis del animal, casi siempre por contacto directo, y lo va destruyendo poco a poco. En el mejor de los casos, el parásito es suficiente para provocar la muerte del mamífero en el que se ha introducido, pero otras veces los ejemplares afectados van muriendo como consecuencia de infecciones secundarias producto de su debilitamiento. La primera vez que se vio un rebeco con sarna en el entorno cantábrico fue en 1993 durante una cacería que se desarrollaba en la reserva asturiana de Aller. A partir de aquel momento se montó un dispositivo de vigilancia en las reservas leonesas de Riaño y Mampodre por parte de los guardas. Fundamentalmente, el control se estrechó en el puerto de Vegarada y la Peña del Viento, como recuerda uno de los hombres que más años lleva vinculado a la gestión de estas reservas. Sólo tres años después, el brote de sarna que abarcaba inicialmente una superficie de nueve kilómetros cuadrados pasó a englobar más de 350 kilómetros cuadrados. Hoy, ya ha superado todas las barreras posibles entre espacios protegidos y se extiende por cientos y cientos de kilómetros cuadradados; sólo en el Parque Nacional de Picos de Europa se calcula que el radio de acción de la enfermedad aglutina 40.000 hectáreas, el 62% del territorio total del parque. No obstante, el alcance es mucho mayor, dado que el espacio rocoso que habitan los rebecos no tiene una superficie mayor de 45.000 hectáreas.

Entre noviembre del 2011 y mayo de este año se han visto varios animales infectados. No es que exista una actuación específica para contabilizar a los rebecos hallados muertos, sino que el dato aportado por el director del parque nacional, Rodrigo Suárez, procede del censo que se ha elaborado sobre los tres macizos de Picos. Durante el censo de cría que se ha desarollado sólo en el macizo occidental, se han contado 1.800 rebecos, de los que un macho visto en Cuetalbo, Vega Huerta, estaba contagiado de sarna. Fuera del censo y en marzo de este año se vieron varios ejemplares sarnosos vivos y muertos en la base del canal de Dobresengos, en el macizo central. Por otro lado, en el resto del parque nacional (macizo central y oriental) se censaron 4.073 ejemplares, incluyendo los altos de Valdeón, Sajambre, Camaleño, así como el Precornión, Peña Beza y Cabronero. Este censo, elaborado en época de celo en el 2011, arrojó tres ejemplares contagiados. Uno en Lloroza, otro en Dobresengros y otro —un ejemplar juvenil— en la campera del Trave. Es después del celo cuando se aprecia la mayor incidencia de la enfermedad, particularmente sobre ejemplares macho, que son lo que más desgaste físico tienen durante esta etapa que comienza en las próximas semanas y concluye a final de año.

No fue hasta el año 2000 cuando se confirmó la existencia de esta enfermedad dentro del parque nacional. Desde entonces hasta la fecha, el número de rebecos con sarna sarcóptica abatidos es de 307, además de los 14 ejemplares que se consideran dudosos. De ellos, 52 estaban muertos. Muchas más ejemplares murieron de la enfermedad, pero sus restos han sido pasto de los carroñeros. «Un aspecto positivo de esta crisis ha sido el alimento que los cadáveres han aportado a las poblaciones de buitre leonado», indican desde el parque.

Y zorros y ciervos

La misma fuente reveló que la sarna ya está afectando a otras especies animales como zorros y ciervos, aunque los casos encontrados, de momento, «son puntuales». Pese a ellos, los gestores del espacio vaticinan «un futuro inmediato muy alentador», particularmente en el macizo central, donde es frecuente observar grupos de hembras acompañadas de sus crías en zonas que se han visto afectadas por la enfermedad.

De la misma opinión son los responsables de las reservas de caza que dependen de la Junta. Aunque todo el ámbito territorial de las reservas de Riaño y Mampodre se encuentra afectado por el brote de sarna y la población de rebecos se ha visto sensiblemente reducida, se está observando «una ligera recuperación» de las poblaciones afectadas en años anteriores, en las que además se ha incrementado ligeramente la tasa de natalidad y el número total de rebecos.

El último censo elaborado por los técnicos del parque nacional indica que en la Cordillera Cantábrica habitan unos 17.700 rebecos, de los que alrededor de un 25% se encuentran dentro del espacio. Los nuevos recortes obligarán a prescindir de actuaciones que, al menos hasta ahora, habían logrado retener el avance de la sarna y vigilar su evolución.

El trofeo de una epidemia mortífera
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