martes. 05.07.2022

«Quiero ir con mamá, quiero ir con mamá...». Javi es una de las personas con parálisis cerebral que vive habitualmente en la residencia San Froilán del complejo San Cayetano de Aspace León. Hace más de 15 años que este centro se ha convertido en su segundo hogar. Su madre, Ángeles, trabaja mañana y tarde como auxiliar de ayuda a domicilio. Los fines de semana Javi siempre iba a casa. «Salimos a pasear, a tomar un café, le gusta ir a misa, nos juntamos con las familias...», comenta.

La cuarentena social ha truncado la vida familiar. Se acabaron las salidas a casa y las visitas de las familias. Ángeles iba a ver a Javi al menos tres veces por semana. Tienten un víncul oemocional muy estrecho pues aunque tiene 40 años, su madre es la persona de referencia en su vida. «Lo vivimos con pena y con estrés, porque no le podemos ver», explica Ángeles, la madre de Javi. «En otro sentido te conformas porque allí está bien cuidado y es lo mejor para protegerle de la enfermedad», añade la mujer.

Javi habla poco pero se entiende muy bien con quienes convivene y le ayudan en la vida diaria. Y con su madre, con la que más. Las videollamadas organizadas desde el equipo psicosocial son el único contacto que pueden mantener. Hasta que la pesadilla se acabe.

El bienestar emocional de las familias fue otro de los objetivos que se trazaron desde el primer momento en el equipo psicosocial de Aspace. El trabajador social, Luis Fernández Santos, señala que se crearon grupos de whatsapp con familias y se ha creado una red de apoyo tanto para el soporte emocional como para aportar soluciones a las necesidades de cada una.

«Desde el trabajo social tenemos en cuenta que cada familia y cada miembro es distinto y la respuesta también», explica. Al quedarse sin los apoyos que tenían en centro de día y ocupacional «pueden cambiar el apoyo a lo largo del confinamiento», añade. Muchas han solicitado ayuda a domicilio.

«No ver a Javi nos da pena y estrés, pero está bien cuidado y protegido»
Comentarios