jueves 20/1/22

La fuerza de la palabra ha convertido al inclasificable poeta Antonio Gamoneda en una de las figuras más emblemáticas de las letras. El Premio Cervantes participará hoy en el acto inaugural de la capila laica con la lectura de un poema y el trasfondo de un discurso que apoya «las señales que se hacen o construyen para no perder la memoria», caso del mausoleo republicano levantado en el cementerio de León. En una entrevista concedida esta semana, Gamoneda pide que la historia «no sólo sea contemplada en términos de pasado, sino que hay que reabrirla en términos de presente y futuro». «En este sentido —matizó el poeta— este monumento puede servirnos de aviso». Para él es necesario hablar de los represaliados, no sólo para restablecer la memoria, sino para que la recuperación se convierta en un aviso al porvenir, para que no vuelva ocurrir lo que ocurrió, para que una forma de articulación del Estado no quede resuelta con un golpe militar. Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) entiende que existe voluntad de recuperar la memoria histórica por parte de los descendientes de las víctimas republicanas y, eso, en su opinión no debe ser una cuestión política, sino histórica. Preguntado por la tradición republicana heredada, el autor de Descripción de la mentira o El libro de los venenos dice sentirse «un tanto indiferente ante la conformación que toman los poderes estatales». Pero añade que «lo que democráticamente se destruyó fue una república» y, a este respecto, mantiene que la democracia —no solo la que vivimos en España— es una «democracia falsificada». Y esa es la que, en su opinión, «habrá que revisar en términos económicos y políticos».

«Vivimos una democracia falsificada que hay que revisar»
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