domingo 05.04.2020

La ganga ortega

BEGOÑA LAÍNEZ Y JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ (MÁS QUE PÁJAROS S.L.)
BEGOÑA LAÍNEZ Y JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ (MÁS QUE PÁJAROS S.L.)

¡Esto es una ganga señores! Parece que esta expresión viene de unas aves esteparias poco conocidas, las gangas. En el mundo existen 16 especies, y de ellas, en la península ibérica, dos. Eran tan abundantes durante la Edad Media que en los mercados ibéricos se ofrecían como carne de saldo, a precios muy bajos. Las mesetas, páramos y casi cualquier zona agrícola de vegetación baja, por aquel entonces albergaba numerosísimas gangas. De ahí, la expresión heredada y a día de hoy carente de sentido literal «esto es una ganga» para referirnos a cualquier mercancía barata.

Hablamos de aves crípticas, de aspecto quizás semejante a las palomas pero mucho más ligadas al suelo que éstas. Se camuflan en terrenos pedregosos o terrosos como pocas. Se reproducen tarde en la temporada y los huevos eclosionan en una simple depresión en el suelo. En los días de máximo calor, los progenitores llevan agua a los pollos en sus plumas del pecho para aliviarles la galbana veraniega, ofreciéndonos una de las escenas más bellas de las estepas. Éstos la toman como si mamaran de sus padres. Los anglosajones, diestros con sus nombres pajariles, llaman a las gangas «sandgrouse», que significa algo así como «urogallos de la arena». Y aunque no parezca certero este nombre, las gangas comparten con urogallos y parientes, sus características patas emplumadas, que son para los angloparlantes símbolo de elegancia y belleza.

Una de esas dos especies de gangas es la ganga ibérica (Pterocles alchata), que se extinguió de León en los años sesenta. Recuerda Purroy que los últimos ejemplares sobrevivieron en las zonas de baldíos y pastizales de Castrocalbón, en La Valdería. La otra especie, es la ganga ortega (Pterocles orientalis), única especie de ganga que sobrevive hoy en León. Hasta no hace mucho vivía en Tierra de Campos, El Páramo, Los Payuelos y Los Oteros. Sin embargo, la intensificación agrícola y los nuevos regadíos que modifican sin cesar el paisaje agrícola de la provincia, no dan tregua a las últimas gangas ortegas. Según algunos biólogos leoneses, en León apenas quedan unos 12 ejemplares que se agrupan en un único bando invernal. La ganga ortega en León se encuentra en Peligro Crítico pero a pocos les preocupa. De hecho, la Administración no ha hecho sus deberes y carece de un censo de la especie en la provincia. Nos quedamos sin gangas ortegas. Estas aves que en tiempos fueron abundantísimas en los paisajes agrícolas tradicionales y esteparios de la península Ibérica son una rareza en el nuevo paisaje intensificado. Las últimas de la provincia pueden desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Un único bando, en la distribución más noroccidental de esta especie en la península Ibérica, pende de un hilo y puede extinguirse de un año para otro en respuesta a la desaparición de un paisaje ya casi casi inexistente: el paisaje agrícola sin intensificar. Las leyes europeas de la PAC, apoltronada buscando sólo la máxima rentabilidad económica, comienzan a preocuparse por la conservación de las aves esteparias cuando es demasiado tarde. Cuando hayamos perdido por completo los paisajes agrícolas tradicionales y con ellos sus aves asociadas, las leyes se moverán en pos de su conservación. Quizás será entonces demasiado tarde. Adiós a los paisajes agrícolas de nuestra infancia. Adiós a los linderos, sebes, barbechos y secanos. Adiós a los suelos sin maltratar con químicos, abonos y fitosanitarios. Adiós a los alimentos de calidad. Adiós a uno de los oficios más nobles, el del verdadero agricultor. El declive de las aves esteparias, como la ganga ortega, son la voz de alarma de que todo eso se nos va. Perdemos mucho más que pájaros. ¡Esto ya no es una ganga, señores!

La ganga ortega
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