viernes 29.05.2020

La mostalilla

AVI ROCES (TERRITORIO SALVAJE)
AVI ROCES (TERRITORIO SALVAJE)

La mostalilla de la que trata este Bestiario es el armiño, un mustélido un poco más grande que la comadreja y siempre con la punta de la cola negra. Sus pieles, en otros tiempos, fueron señal de estatus y cientos de ellas, tejieron los abrigos de reyes y nobles. Abrigos de pieles blancas con puntos negros, al más puro estilo de Luis XIV.

Como un ratón alargado, esbelta, cilíndrica, de patas cortas y cola larga y muy escurridiza, así se desplaza la mostalilla entre las murias, las paredes y las peñas en un visto y no visto. Su metabolismo a ritmo de varios cientos de latidos al minuto y con un consumo de la mitad de su peso cada día, no le permite un minuto de descanso. La vida transcurre para ellas a otro ritmo, acelerada, en un ir y venir revolucionado durante los aproximadamente 5 años que dura. Y puede que por lo fugaz de su paso por este mundo, y en un alarde de valentía, son capaces de cazar presas hasta un poco más grandes que su propio tamaño. Y es que las mostalillas aunque a veces carroñean, son fundamentalmente cazadoras y no se les resisten liebres, conejos, pequeñas aves o incluso truchas y ratas de agua, éstas últimas sus preferidas, porque también se atreven a nadar. Todo en su vida va a la carrera como si no hubiese un minuto que perder. Por eso, las hembras adultas, algunas veces en su propio nido, dónde parieron sus crías, ya pueden volver a quedarse preñadas incluso antes del destete. Sólo a partir de este momento su reloj se detiene y para el óvulo fecundado el tiempo se para en la pared del útero durante 280 días. A esto se le llama implantación diferida. Pasado ese tiempo el período de gestación dura apenas 28 días. En total, casi 11 meses después, en la próxima primavera entre abril y mayo, nacerán las crías que empiezan un nuevo ciclo.

Quizás, a algunos, os resulte más familiar la palabra armiño Mustela erminea para nombrarla, aunque también son mostalillas las comadrejas. En el rango lingüístico que va desde mostalilla a doronciella, pasando por municiel.la hay unas cuantas variantes más con las que se le conocen en este rincón de Iberia, desde Asturies hasta Miranda do Douro. Tampoco ellas se libran de su propia leyenda negra en los pequeños pueblos de la Cantábrica tenían, al son de mitos como el de este dicho “Si te pica una municiel.la, no te da tiempo a fregar una escudiel.la”.

Las mostalillas, es decir, los armiños, son de color pardo anaranjado en verano, y blanco puro en invierno, siempre con la punta de la cola negra. De esta manera, encuentran la mejor de las estrategias para camuflarse en paisajes cambiantes y estacionales. Dicen, los que lo estudian que cambian de pelaje cuando la temperatura media está entre -1º y 2ºC y según va disminuyendo el número de horas de luz. Algunos años, cuando la nieve se retrasa y no cubre los campos, las mostalillas invernales se refugian entre alpacas plastificadas de blanco. Aquí hoy, ya han caído las primeras nieves, en el paisaje sólo se distingue el blanco, pero aún estamos en otoño y las temperaturas siguen siendo otoñales. ¿Habrán conseguido las mostalillas mudar su pelaje a tiempo o seguirán siendo un rayo marrón que busca dónde esconderse para evitar ser visto en el blanco otoñal? ¡Ojalá la suerte nos acompañe este invierno y una mostalilla blanca se cruce ante nuestros ojos!

La mostalilla
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