lunes. 28.11.2022

Endesa está procediendo al desmantelamiento de la emblemática central térmica de Compostilla desde junio de 2021, con un plazo de 48 meses. La demolición de las dos torres de refrigeración y la chimenea del Grupo III eran uno de los grandes hitos del proceso, quizá el más emblemático, por esa vertiente sentimental.

En total, estaba previsto que se retiraran 266.870 toneladas de material, para su posterior valorización y reutilización, que ya no será tanto por el mantenimiento de las chimeneas.

La central térmica de Compostilla disponía de tres grupos, cuya potencia sumaba 1.051,7 megavatios (MW), que habían entrado en funcionamiento entre 1972 y 1985. Otros dos grupos más antiguos ya se encontraban en proceso de desmontaje cuando se cerró la central en 2020, después de permanecer en servicio desde comienzos de los años 60 del siglo pasado. Las instalaciones de la central ocupan unas 375 hectáreas en el municipio de Cubillos, superficie en la que se distinguen tres zonas claramente diferenciadas: un área que alberga los grupos de generación eléctrica, otra que acoge los parques de transformación e instalaciones auxiliares, y el parque de carbones con el vertedero de residuos no peligrosos.

Los proyectos aprobados por el Plan Futur-e está previsto que se asienten en las instalaciones de Endesa. En total, movilizarán 260 millones de euros para generar más de 160 puestos de trabajo directos en una planta de reciclaje de palas eólicas, otra de baterías, un almacén eólico o una planta de hidrógeno, entre otras iniciativas industriales.

Las 266.870 toneladas del desmantelamiento serán menos
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