miércoles. 06.07.2022
Tribunales

La acusada admite que ni hubo rapto ni pegamento en la vagina

La joven de Fabero dice que denunció por presiones de su anterior abogada y la Guardia Civil
Los dos acusados, ayer, sentados en el banquillo al inicio del juicio en la Audiencia Provincial. RAMIRO

La principal acusada en el juicio que se sigue desde ayer en la Audiencia Provincial de León por un supuesto secuestro para que su expareja acabara en la cárcel fue un mar de dudas y contradicciones hasta llegar a afirmar, a preguntas de la fiscal, que los hechos sí ocurrieron pero no el día que los denunció, el 18 de octubre de 2016. ««Es verdad pero las cosas pasaron otro día; quizá un año antes», señaló Vanesa G.G., que respondió también a las preguntas de las otras partes, siempre con un hilo conductor: todo lo hizo para que no le pasara nada a su hijo. Y que si lo inventó fue por presión de su anterior abogada, por la declaración ante la Guardia Civil y por lo que le dijo su compañero en el banquillo de los acusados, aunque posteriormente, a preguntas de su abogado defensor, llegó a decir que no tenía culpa de nada.

El juicio, que generó ayer gran expectación mediática, con presencia incluida de varios medios nacionales, comenzó, a petición del Ministerio Fiscal, con la revisión de las declaraciones de la acusada hizo en sede judicial antes y después de que fuera detenida por la Guardia Civil por testimonio falso, que la defensa aceptó no sin advertir que «no estamos ante una causa general contra la acusada».

Tras ser imputada, Vanesa narró en la declaración en los juzgados de Ponferrada que había sido retenida por dos personas que la habían llevado en un coche con la cara tapada bajo la amenaza de «matar a su hijo» y que en una bodega en el mismo edificio donde vive su expareja en Fabero, le llegaron a rociar la pierna y la zona del pubis con pegamento. En la declaración, que se escuchó ayer en el juicio con dificultades técnicas, llegó a decir sin dudar que la persona que se lo hizo «era él, era él», en alusión a su expareja, Iván, que había acabado en prisión con anterioridad por varias denuncias interpuestas por ella.

Juicio oral
En su declaración  Vanesa entró ayer en múltiples contradicciones 

El Ministerio Fiscal pide un total de 11 años de prisión para esta mujer de Fabero y 10 para el joven que la ayudó, supuestamente, en urdir el plan, en ambos casos por dos delitos de detención ilegal, además de indemnizar de manera solidaria por los daños morales y legales sufridos con 18.000 euros a la expareja de Vanesa.

A lo largo de la declaración ante la fiscal, que no insistió en los hechos del supuesto secuestro al reconocer la acusada desde el inicio que no había sido ese día, en contradicción con lo que había dicho en su declaración como investigada, también hizo referencia al otro acusado, Fernando, del que señaló que la había llevado hasta Bembibre «para suicidarse», y que si la había empujado a hacer lo que hizo fue por la propia situación familiar del también acusado, que vivió malos tratos en su casa de su padre a su madre.

Sobre el pegamento, en su declaración entró en varias contradicciones al no explicar ni cómo se había encontrado en su casa en el registro de la Guardia Civil, ni quien lo había comprado y dónde, ni cómo se lo había desparramado por las piernas como dejó constancia un reconocimiento médico tras interponer la denuncia. Eso sí, dijo que sus planes, de denuncia falsa, sólo los conocía Fernando, el otro acusado.

A lo largo de su declaración también dio a entender que fue su anterior abogada «quien llamó a los medios» para decir que la habían rociado el pubis con pegamento. Vanesa alegó en todo momento sus problemas psiquiátricos, de los que está en tratamiento desde 2008, y los malos tratos de su expareja, que le provocaban estados de ansiedad y pánico. Todo lo que hizo, insistió una y otra vez, lo hizo por su hijo.

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