domingo 20/6/21
Faustino Temprano | Secretario general de UGT en Castilla y León

VÍDEO | «Si las administraciones no ponen proyectos en la Mesa de León, vamos a volver a la calle»

Tiene claro a quien representa UGT. La clase trabajadora es la que más está sufriendo las consecuencias de la pandemia y, en su opinión, la que más necesita que un Gobierno de izquierdas como el de Pedro Sánchez coloque en el centro de sus prioridades. Derogar la reforma laboral del PP y un pacto sobre las pensiones son dos de las claves a corto plazo. De la Mesa por León asume su parte pero avisa: no se quedarán quietos.

Faustino Temprano estuvo ayer en Ponferrada para participar en El Filandón que, conjuntamente, realizan La 8 Bierzo y León y Diario de León. En la mesa, con el líder autonómico de UGT, se sentaron la directora de La 8 Bierzo, Marisa Vázquez; el director de este periódico, Joaquín S. Torné, y Roberto Núñez, redactor de La 8 León, en conexión desde la capital leonesa.

—¿Qué valoración hace de las elecciones en Madrid teniendo en cuenta la vinculación histórica de UGT con el PSOE?

—UGT no tiene actualmente ninguna correlación con ningún partido. Tenemos afiliados en varios, pero es verdad que hemos tenido una vinculación histórica con el PSOE. Dicho esto, creo que no se puede hacer una comparativa con unas generales. El PP ha ganado, no sólo por los votos de Ciudadanos, y ha habido dos grandes perdedores: CS, que no ha llegado al 5% y el Partido Socialista, que ha perdido diputados. Lo que sí creo es que se tiene que hacer una reflexión dentro de la izquierda.

— ¿Y puede afectar al pacto en el Gobierno de España? UGT también ha sido beligerante. ¿No hay una decepción de la clase obrera con ese Gobierno de izquierdas?

—Tengo que decir que ante la crisis sanitaria y económica, las medidas adoptadas por el Gobierno son muy distintas a las de 2008. Antes fueron todo recortes. En la pandemia se han dado soluciones a los Ertes, los fijos discontinuos, el salario mínimo vital... pero hay otras medidas que se está tardando mucho tiempo en tomar. Me refiero al Salario Mínimo Interprofesional que, por cierto, no se ha subido este año. En primer lugar porque afecta a una parte muy importante de la población y porque va a afectar a la negociación colectiva y al consumo. Y estamos hablando también de la derogación de la reforma laboral.

En las elecciones de la Comunidad de Madrid ha habido dos grandes perdedores: Ciudadanos, que no ha llegado al 5%, y el Partido Socialista, que ha perdido diputados. Lo que sí creo es que se tiene que hacer una reflexión dentro de la izquierda

—Volviendo a las elecciones de Madrid, parece que ha habido un claro un perdedor: los políticos populistas. ¿Qué papel deben tener los sindicatos, en su opinión? ¿La ciudadanía les está dando también un toque de atención? El 1 de Mayo ha tenido mucha menos gente en las calles.

—El papel de los sindicatos no se ha alterado el 4-M. Es verdad que a los sindicatos de clase, CCOO y UGT, nos preocupa el apoyo que pueda tener la ultraderecha y que pueda entrar en gobiernos. Dicho esto, este 1 de Mayo ha sido atípico por la pandemia, porque en el 2020 no hubo manifestaciones. Es verdad que han sido menos masivas pero también creo que en muchos compañeros y compañeras han tenido miedo pese a las medidas de distanciamiento. El toque de atención a los políticos ha venido por sus políticas. Creemos que el Gobierno no está haciendo todo lo que tiene que hacer por buscar soluciones para la clase trabajadora y, sobre todo, para las personas más necesitadas. Algo está fallando. Es una vergüenza que tengamos colas del hambre.

—¿Llegará un día en que los sindicatos se presenten a las elecciones?

— No. Nosotros en UGT tenemos muy claro que somos un sindicato. Un instrumento al servicio de los trabajadores y trabajadoras para canalizar sus demandas.

Este 1 de mayo ha sido atípico por la pandemia, porque en 2020 no hubo manifestaciones. Es verdad que han sido menos masivas, pero también creo que muchos compañeros y compañeras han tenido miedo a ir pese a las medidas de distanciamiento

—¿Pero están siendo efectivos? Hay una baja afiliación.

—Dos cuestiones: el sindicalismo de clase cada vez está más presente en las empresas. Quiero recordar que el 80% de la representación sindical es de CCOO y UGT. Otra cuestión es el planteamiento de qué piensa la sociedad de los sindicatos. No sabemos vender bien el producto y , en segundo lugar, necesitamos llegar más y decir que, además del ámbito laboral, defendemos el Estado del Bienestar, o una legislación en favor de los más necesitados.

—¿Es el momento de ahondar en políticas de izquierda tras la pandemia?

—Nosotros, desde la UGT, creemos que este país tiene pendientes dos grandes reformas, donde estamos llegando tarde: las pensiones y la reforma laboral. En la reforma laboral seguimos defendiendo que se tiene que derogar, y a partir de ahí, tenemos que hacer un nuevo Estatuto de los Trabajadores acorde con el siglo XXI y los nuevos procesos productivos. Hoy se sigue destruyendo empleo y el Gobierno tiene la obligación de derogarla, aunque los empresarios están a gusto con la reforma de 2012 y no van a querer. Y tenemos que sacar del debate político sobre la reforma de las pensiones. Puede haber pronto un acuerdo.

—Los Presupuestos Generales del Estado no aguantan todo. Los Ertes ya estaban en 2012 y el dinero sale de la clase media. ¿Quién va a pagar las pensiones si no se crea empleo? ¿Qué dos o tres cosas habría que cambiar sí o sí de la reforma laboral?

—Empiezo por lo último. Hay que derogarla en su conjunto. El Gobierno nos dice que hay materias más lesivas y pedimos que se pongan encima de la mesa. Hay que regular las subcontratas y, sobre todo, los expedientes de regulación de empleo. Se negocian en la empresa y no se necesita autorización administrativa. Sobre las pensiones, seguimos defendiendo un sistema público. No es un problema de gastos; es un problema de ingresos.

En la reforma laboral seguimos defendiendo que se tiene que derogar, y a partir de ahí, tenemos que hacer un nuevo Estatuto de los Trabajadores acorde con el siglo XXI y los nuevos procesos productivos. Y debemos sacar del debate político las pensiones

—Hay que subir o bajar impuestos.

—Nosotros somos muy claros. No estamos de acuerdo con el sistema fiscal de este país, y hay que trabajar para que el que más cobra más pague. Lo está sosteniendo la clase media baja y, sobre todo, los trabajadores y trabajadoras con una nómina. Para aumentar, no para mantenerlo, se necesita dinero, y el dinero se saca de la subida de impuestos. ¿Hay que subir los impuestos? Habrá que subirlos pero modificando el sistema fiscal actual, para que los que más tienen, más paguen.

—Sobre la Mesa de León. Hay muchas provincias que reivindican y se quejan. ¿Es posible que todas las reivindicaciones sean coordinadas?

—Llevan toda la razón. Hay que separar la Mesa de León de la problemática de cada provincia. Hay una responsabilidad de la Junta porque hay una Comunidad a dos velocidades. León, Zamora, Salamanca, Ávila... y, por otro lado, Valladolid y Burgos que van mejor. Está faltando cohesión económica y social y eso se cambia con nuevas políticas de empleo. ¿En que se diferencia León? Ávila, Zamora o Salamanca siempre han estado mal pero es que León estuvo bien y ahora mal. Si cogemos los datos de despoblación, León y Zamora son las que más pierden. La Mesa de León surge como consecuencia de que estuvo bien y ahora mal.

—¿Se plantean abandonar la Mesa por León?

—Con rotundidad, sí. Se ha constituido y se ha planteado una hoja de ruta, pero no se ha cumplido. Si no se cambia, si las Administraciones no ponen proyectos encima de la mesa, y no se va a dar, estamos convencidos, vamos a volver a la calle. Que todo el mundo lo tenga clarito.

—El delegado del Gobierno ha dicho que los que tienen que presentar proyectos son los empresarios. Y los empresarios, que las administraciones. ¿No es una responsabilidad compartida, también de los sindicatos?

—Responsables somos todos, y si la Mesa no funciona... Asumimos nuestra responsabilidad. Se creó para generar proyectos y las administraciones son las que tienen que poner los proyectos, Gobierno, Junta y administraciones locales. ¿Cuál es el problema? Que no hay ningún proyecto. Conocemos sólo los incumplimientos, cuando llegan los presupuestos y no se cumplen. Se está hablando del Corredor Atlántico y no sabemos qué piensan, por ejemplo.


De izquierda a derecha, Joaquín S. Torné; Faustino Temprano, Marisa Vázquez y Manuel Domínguez. En la pantalla, Roberto Núñez desde León.

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