miércoles 26.02.2020

El agua y el límite de bequerelios

Aparataje para la medición del gas radón y trabajo en laboratorio. DL
Aparataje para la medición del gas radón y trabajo en laboratorio. DL

El límite o nivel de referencia de radón que puede tener una vivienda nueva será de 300 bequerelios por metro cúbico (Bq/m3), que es lo que establece la nueva directiva aprobada. El ámbito de aplicación es sólo en edificios de nueva construcción, de cualquier tipo: residenciales o terciario. «En edificios existentes, se actuará básicamente si hay ampliaciones o cambio de uso», precisa el representante del Ciemat, Héctor Rodríguez-Solano Suárez.

Sobre el procedimiento técnico a seguir, cuenta este experto que tras la construcción, habrá de medirse, por medio de una entidad de control con laboratorio acreditado, que el nivel de radón está por debajo del nivel de referencia de los citados 300 bequerelios por metro cúbico medido.

«Se entiende que si se han adoptado adecuadamente las medidas de protección para las de la zona I o II, el nivel interior será siempre inferior a 300 Bq/m3 en el interior de los edificios», remarca el técnico que ha participado en el estudio, con mediciones en el Bierzo.

Por otro lado, desde el 15 de septiembre de 2019, las traídas de aguas de origen subterráneo o de manantiales, han de evaluar si tienen radón, en base al Real Decreto 314/2016. «Aquí el problema es que el radón disuelto en el agua puede introducirse por los grifos, vaporizarse y ser inhalado. No es mucha cantidad, pero se suma a la que tenga la casa del suelo o de los materiales de construcción», advierte el ingeniero.

El agua y el límite de bequerelios