sábado 23/10/21
Un estudio que analiza la evolución de su calidad

El aire mejora tanto por la reducción de fuegos como por cerrar térmicas

Los datos de 2019 de la Consejería de Medio Ambiente muestran algunos cambios de tendencia

Evolución de la calidad del aireEl avance de la memoria sobre la calidad del aire en el conjunto de la comarca del Bierzo durante el año 2019 dice que mejora. Y no tanto por el cierre de las centrales térmicas, que también, como por el efecto del menor número de incendios forestales. Las gráficas que valoran la concentración media diaria de óxidos de nitrógeno (NO2) y partículas (PM10) —a la derecha en esta página— muestran una tendencia a la baja en el último año frente a los datos de 2018 y ejercicios anteriores. Sin embargo, los niveles de ozono —un indicador sobre todo para las térmicas— se mantienen aunque sí han disminuido los «picos» con valores más elevados, explican fuentes de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta.

Para su medición, la Junta cuenta con estaciones distribuidas por Ponferrada (albergue de Peregrinos), Anllares, la cementera Cosmos y la térmica de Compostilla.

En partículas y óxidos de nitrógeno, añaden las mismas fuentes, se aprecian picos muy destacados que se corresponden con las emisiones de incendios forestales y su afección sobre la comarca, de ahí la interpretación que se hace de los datos más recientes desde la administración autonómica.

Las calefacciones que quedan de carbón y leña, el tráfico y los áridos inciden más en la calidad

Las centrales térmicas, en cambio, tienen una afección relativa a la calidad del aire local toda vez que sus focos de emisión estaban a gran altura para favorecer la dispersión de los contaminantes. Actualmente tiene mayor incidencia sobre la calidad del aire, dicen los técnicos de la Junta, las calefacciones y el tráfico, además de pequeñas actividades que utilizan carbón o leña en dispositivos antiguos así como la gestión de áridos.

Los puntos calientes de la comarca están en las proximidades de las térmicas y de la fábrica de Toral de los Vados de Cosmos.

Algo más de un diez por ciento de la población de Castilla y León respiró aire contaminado por ozono por encima del limite legal establecido durante la primavera o el verano de 2019, —unas 243.00 personas—, pero afectó a las provincias de Salamanca, Ávila y Segovia. Así se desprendió de las conclusiones del informe ‘La contaminación por ozono en el Estado español’ elaborado por Ecologistas en Acción, según el cual en todo el territorio nacional son 9,8 millones de personas afectadas por esta contaminación en España.

Ese informe, según informó Ical, contempló que el ozono troposférico afectó a la mayor parte del territorio autonómico aunque en niveles «más bajos» que en años anteriores en el noroeste, en especial en la comarca del Bierzo, coincidiendo con unas temperaturas más bajas durante el verano y con el cierre de una de las dos centrales térmicas de carbón ubicadas en la comarca.

El ozono es un contaminante secundario contra el que es dífícil la adopción de medidas eficaces para su reducción. Para su formación en la atmósfera se necesita que haya una «sopa» de contaminantes primarios, fundamentalmente NO2 y compuestos orgánicos volátiles, altas temperaturas y alta radiación solar.

El informe anual de la Junta no hace un análisis específico del Bierzo sino que incluye sus datos dentro del análisis general. De todas formas, la comarca ha sido históricamente una de las zonas con menor calidad del aire de la provincia junto con La Robla por el efecto de las térmicas y la actividad industrial ligada a sectores como el cemento.

La evaluación de la calidad de aire en Castilla y León se realiza por la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, a través de la Dirección General de Calidad y Sostenibilidad Ambiental, a partir de los datos de las diferentes estaciones de medida de la calidad del aire.

El aire mejora tanto por la reducción de fuegos como por cerrar térmicas
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