domingo 05.04.2020

El alcalde y el cerrojo de los fusiles

Ocurrió dos meses antes de la sublevación militar, en su día sirvió como prueba en el simulacro de juicio montado para justificar el fusilamiento de Antonio Gabelas, pero hoy es un documento que ayuda a entender la integridad moral del que fue último alcalde republicano de Villafranca del Bierzo durante unos meses en 1936.

El 13 de mayo de aquel año, y «como motivo de unos incidentes en la Plaza de la Constitución», fuerzas de la Guardia Civil en la localidad se personaron en el lugar y «sin orden de la Alcaldía hicieron ademán de congregar al público congregado (sic), no obstante su actitud pacífica». Antonio Gabelas «estimando que dicha decisión injustificada podía acarrear sensibles desgracias, se adelantó a las indicadas fuerzas ordenándoles se retirase inmediatamente por garantizar el dicente el Orden Público», de acuerdo con sus competencias como regidor municipal. Pero «la fuerza pública, lejos de obedecer esta medida preventiva ordenada por la Alcaldía (...) desconoció la autoridad (del alcalde) con frases que menoscababan su prestigio, dirigiéndose a él apuntándole con los fusiles y haciendo funcionar los cerrojos de los mismos». El acta del 13 de mayo, certificada el 21 de agosto por el secretario municipal, dejaba constancia del «profundo disgusto en el pueblo» por la insubordinación de los agentes y decía que existía «un divorcio, una tirantez y una pugna entre la autoridad del alcalde y la subordinación y obediencia de la Guardia Civil».

La primera reacción de Gabelas fue dimitir, pero sus concejales le convencieron para que siguiera en el cargo. Cuatro meses después, el regidor volvía a estar delante de unos fusiles. Pero esa vez, los que le apuntaban no se conformaron con hacer funcionar los cerrojos.

El alcalde y el cerrojo de los fusiles