sábado. 13.08.2022

Veintiún pendones, 36 estandartes y 34 cruces procesionales de los pueblos del valle del Boeza han servido hoy de escolta a la imagen del Ecce Homo después de siete años desde su última salida de su Santuario, en una fiesta que recuerda su intercesión, dice la tradición, para acabar en 1628 con un terrible sequía que amenazaba con provocar una hambruna.

Una multitud ha seguido el colorido desfile de los pendonistas, que demostraron su habilidad para mantener erguidos pendones de hasta diez metros y 65 kilos de peso, a pesar de las ráfagas de viento que han acompañado a la procesión desde el Santuario a la plaza Mayor, donde se ha celebrado una misa de campaña.

El Santo permanecerá ocho días en la iglesia de San Pedro para regresar en una nueva procesión de subida a su Santuario el domingo 3 de julio.

La alcaldesa, Silvia Cao, le pidió al Ecce Homo que venza a la pandemia y a la guerra, igual que venció a la sequía, y que traiga industrias al polígono, fondos europeos y que no se demore más la apertura del nuevo centro de salud.

Bembibre y los pueblos del Boeza escoltan al Santo con 21 pendones
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