sábado. 03.12.2022
HISTORIAS DE EMPRENDIMIENTO

La berciana que inmortalizó las Colecciones Reales

Cristina Méndez trabajó para la influencer Sindy Takanashi antes de ser contratada por Patrimonio Nacional para fotografíar los bienes y estancias de los Reales Sitios. Ahora ha vuelto al Bierzo con su propio negocio
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La fotógrafa berciana Cristina Méndez. CRIMELO

Entre los trabajos más desconocidos por el común de la sociedad tal vez figure el de fotógrafo de las Colecciones Reales. Patrimonio Nacional cuenta con un equipo de profesionales que dedican su día a día a fotografiar y catalogar todos los bienes y objetos contenidos en los Reales Sitios. Desde mobiliario y alfombras hasta piezas de vajilla o un simple abanico. Todo, absolutamente todo, es inmortalizado y almacenado en la base de datos del Archivo General de Palacio. Y entre esos retratistas del patrimonio español, una berciana de 29 años que primero trabajó como fotógrafa personal de una conocida influencer y que ahora ha vuelto a casa para emprender en el Bierzo. Una decisión para cuya ejecución ha contado con el asesoramiento del Servicio de Iniciativas Emprendedoras (SIE) del Consejo Comarcal.

Cristina Méndez estudió Fotografía en La Coruña y cuando volvió de Irlanda, a donde se fue para estudiar inglés, se asentó en Madrid. Trabajó en hospitales haciendo fotos a recién nacidos hasta que una oferta de empleo la llevó a encargarse de las redes sociales de Sindy Takanashi, una influencer con 266.000 seguidores en Instagram que saltó a la fama por el diseño de uñas. Con una línea de cosmética propia, Cristina también se encargaba de fotografiar los productos. Así durante un año, hasta que su vida volvió a girar y otra oferta laboral, en este caso del Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe) la acercó hasta el Palacio de La Zarzuela y el Palacio Real de Madrid y El Escorial y La Granja de San Ildefonso y el Valle de Cuelgamuros, antes de los Caídos.

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Cristina Méndez, en el estudio fotográfico que ha abierto en Cacabelos. CRIMELO

Todos estos han sido algunos de los escenarios de acción para esta joven cacabelense. En todos ha contado horas haciendo fotografías de objetos, bienes y enseres desde varias perspectivas. También digitalizando negativos y diapositivas para actualizar el archivo fotográfico de Patrimonio Nacional. Una labor de la que jamás había oído hablar hasta que ella misma se vio haciéndola. "Lo más aburrido era fotografiar muebles. Eso es como un a, b, c. Y lo más fascinante, las estancias de las casas reales", explica Cristina desde el estudio que abrió en Cacabelos hace unos meses. Lo dejó todo para volver.

"En Patrimonio Nacional estaba de interina, porque para trabajar allí tienes que ser funcionario. Yo me iba a presentar a la oposición pero, por motivos personales, decidí volver al Bierzo. Regresé al estudio fotográfico en el que había trabajado un tiempo cuando terminé los estudios y me surgió la oportunidad de realizar mi propio proyecto. Así que en ello estoy ahora. Se llama Crimelo, que es la abreviatura de mi nombre y apellidos". Cristina es otra de esas nuevas mujeres de pueblo.

"Todo lo que está en los Reales Sitios tiene un número de inventario. Lámparas, cuadros y pinturas textiles... Hasta un lápiz. Todo lo que puedas imaginar se fotografía y archiva", relata la fotógrafa. Y también los exteriores de esas estancias reales. Su trabajo se centró sobre todo en Madrid y en la provincia de Segovia. El fin de esas imágenes es disponer de un registro o inventario del patrimonio no solo como elemento de control, sino también para que pueda ser consultado por investigadores o personal autorizado con algún fin concreto. 

Así que, Cristina Méndez dejó todo aquello de Madrid para volver a empezar en Cacabelos y no se arrepiente porque —asegura— «he ganado calidad de vida y toda  mi gente está aquí». «No soy de ciudades grandes y en el Bierzo está mi sitio». Su trabajo diario es, ahora mismo, más artístico y personal. De fotógrafa de las Colecciones Reales a fotógrafa de vidas, historias y personas reales. Ese ha sido su camino. Además, Crimelo es el único estudio fotográfico que hay actualmente en un pueblo que, en los últimos años, ha visto regresar  a casa a varios de los jóvenes que un día se fueron. Detrás de cada uno hay una historia y más de una está ligada al emprendimiento.

La berciana que inmortalizó las Colecciones Reales
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