jueves 23/9/21
La maldición del abandono rural

Los bloques de la vergüenza tapian la iglesia de Carril

Los vecinos de este pueblo tienen tapiada la puerta del templo con bloques de hormigón por los robos y celebran los entierros a la intemperie
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Una vecina de Carril a la puerta de la iglesia, tapiada con bloques. M.F.

En el Bierzo existe un pueblo llamado Carril, perteneciente al municipio de Carucedo, donde sus vecinos están viviendo una situación esperpéntica, rayana en lo vergonzosa para toda la sociedad, por falta de ayuda mínima. El pueblo cuenta con una iglesia dedicada a Santiago Apóstol, y a día de hoy, la puerta del recinto sacro se encuentra tapiada con bloques de hormigón. Nadie puede entrar y ni siquiera celebrar en ella un funeral.

La puerta original de madera fue hace tiempo destrozada, tirada abajo y robada. Como los expolios seguían proliferando, un vecino del pueblo decidió pagar de su bolsillo una nueva y colocarla. De poco le sirvió, porque la puerta volvió a desaparecer. Alguien se la llevó sin rubor.

Sin nada que impidiese la entrada de cualquier persona al recinto, los vecinos volvieron a comprobar la existencia y proliferación de actos vandálicos. Incluso acciones irreverentes y nada respetuosas con el lugar de culto cristiano.

Cuentan en el pueblo que, en una ocasión, incluso una vecina que se acercó al cementerio aledaño —a rezar a sus muertos— vio a una pareja mantener relaciones sexuales en un banco dentro de la ermita.

Hace tiempo que desaparecieron los santos, partes del retablo, e incluso algún elemento decorativo que fue entregado para su restauración, y nada más se supo. Con la puerta abierta y la techumbre del templo en avanzado proceso de deterioro por las lluvias y otras inclemencias meteorológicas, en el pueblo se tomó la decisión momentánea de tapiar la iglesia con los bloques de cemento.


Hace unos días hubo un entierro y los asistentes se echaban las manos a la cabeza por la situación. M. F.

Memoria valorada

Fue así —cuenta una de las vecinas, que prefiere mantener su anonimato— cómo elaboraron memorias valoradas para acometer una restauración de la iglesia de Santiago Apóstol de Carril. Se hizo un trabajo a conciencia y en detalle de las necesidades. Con poco más de 30.000 euros, todos los desperfectos se hubieran arreglado.

La memoria valorada la presentaron para recibir ayudas de varias instituciones públicas, dedicadas a preservar este patrimonio histórico monumental. Acudieron también al Obispado de Astorga, de quien depende este recinto. Pero los vecinos de Carril no han tenido la suerte de contar con la receptividad de otros pueblos, en donde sí se presta ayuda. Ellos se consideran olvidados por muchos y han querido llamar la atención para que les echen una mano, dando a conocer la que para ellos también es una situación vergonzosa por el estado de su patrimonio histórico.

Vándalos e irreverentes
En una ocasión una vecina vio a una pareja practicar sexo en un banco de la iglesia con la puerta robada

Con estos precedentes, hoy la iglesia de Carril se mantiene cerrada —no a cal y canto— sino con una hilera de bloques de hormigón. Nadie puede usarla para el culto y los oficios religiosos básicos que reclama la comunidad, como puede ser un entierro o una mínima misa de domingo o festividad.

De esta forma, hace unos días falleció una persona del pueblo. La gente acudió al entierro. Pero el funeral, con la presencia del sacerdote, tuvo que celebrarse a la intemperie porque el templo permanece tapiado en su puerta principal (la de la sacristía ya se vino abajo el tejado).

Cuentan los vecinos de Carril que hablaron para este reportaje que «aquello (lo del entierro) fue de vergüenza». Los familiares y amigos que asistieron al sepelio no daban crédito a lo que veían y vivían en primera persona. No pudieron acudir con normalidad a despedir a un ser querido porque la puerta de la iglesia estaba cerrada con bloques para que no roben más.

Ese día, el sol castigaba con dureza por las altas temperaturas. Tuvieron que celebrar el funeral a las siete de la tarde. Fue de una manera poco hortodoxa, casi con prisas por el calor sofocante que hacía a la intemperie y sin poder celebrar la misa en el interior del recinto.

Carril es un pueblo del municipio de Carucedo, situado en una imponente vega fértil bañada por el río Sil, antes de dejar el Bierzo y adentrarse en Galicia hacia el pantano de Peñarrubia. Está ubicado en un paraje de gran belleza y es un claro ejemplo de lo que se ha dado en llamar «la España vaciada».

Un pueblo restaurado

Los vecinos han restaurado sus casas y la localidad ofrece un aspecto agradable. En Carril se respira paz. El sosiego y la tranquilidad es una de sus señas de identidad, porque el acceso queda un tanto escondido o desapercibido para el gran público. El vecindario espera que alguien les eche una mano y por lo menos hacer algo para retirar los bloques de hormigón y que, si por desgracia, alguien más fallece, pueda contar con un sepelio digno, en el que los familiares y demás seres queridos puedan dar cristiana sepultura utilizando el interior de la iglesia. Una iglesia que se está deteriorando de manera clara, porque llueve dentro y hay muros resquebrajados. De hecho, la parte del tejado de la sacristía ya está en el suelo, sin remedio por falta de intervención previa.

«Hay goteras impresionantes, llueve por todos los sitios; el retablo también se cae. Fue la fiesta de Santiago y ya hace tiempo que no hay misas ni se celebra la fiesta. Fue tapiada en el 2019, antes de la pandemia. Hemos actualizado la memoria valorada hecha en el 2012 y se llevó al Instituto Leonés de Cultura, al Obispado y a más entidades, y de momento no hemos conseguido nada. En el pueblo de al lado hay un chico que es arquitecto técnico, hizo la memoria, se ha encargado de buscar, pero nada de momento», resume con pesar la situación una vecina de Carril.


Imagen de archivo del retablo de Carril. DL

Los bloques de la vergüenza tapian la iglesia de Carril
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