lunes 18/10/21
Historia

El campesino de Busmayor asesinado en Bergen-Belsen

Hallado el rastro del decimoquinto berciano en los campos nazis, Miguel Santín Carrete, deportado desde Francia y fallecido en 1944
El doctor Klein, de las SS, entre cadáveres de prisioneros el día de la liberación de Bergen-BelsenGEORGE RODGER

Un certificado de defunción emitido por el Registro Civil de Bergen-Belsen, la localidad de la Baja Sajonia donde estuvo activo un campo de concentración de las SS, y un nombre en una lista de la Sûreté, la policía francesa, han servido para encontrar el rastro de un nuevo berciano deportado a un campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Se trata del campesino de Busmayor (Barjas) Miguel Santín Carrete, que murió a las 9.10 horas del 30 de noviembre de 1944 por un ‘síncope’ —según el certificado— expresión con la que los médicos de las SS solían camuflar los desfallecimientos de los prisioneros por inanición, parada cardiaca o sobreesfuerzos. Con Miguel Santín Carrete —que al igual que los tres nombres descubiertos por el proyecto de la Amical de Mauthausen en 2020 todavía no figura en el listado oficial del Portal de Archivos Españoles (Pares) donde el Ministerio de Cultura y Deportes recopila la información de los deportados republicanos en Alemania—son ya 15 los bercianos de los que se tiene constancia que estuvieron en campos de concentración nazi. Solo dos de ellos sobrevivieron.

Ha sido la investigadora de la Universidad Rovira i Virgill de Tarragona Alicia Pérez Comesaña, que realiza una tesis sobre el exilio español desde la perspectiva del Derecho, la que ha dado con los dos documentos, en especial el certificado de defunción . «Hay muchos deportados de los que solo sabemos que lo fueron porque aparece su nombre en una ficha de entrada en el campo, pero luego desconocemos lo que ocurrió con ellos, si murieron allí o si fueron transferidos a otro campo o liberados. De Miguel sabemos, sin ninguna duda que estuvo en Bergen-Belsen y fallleció el 30 de noviembre de 1944 a las 9.10 horas. En su cinismo, los nazis registraban la muerte siempre por motivos ‘naturales’», cuenta a este periódico el historiador español de la Universidad de Lisboa, Antonio Múñoz Sánchez, que en agosto se desplazó hasta Busmayor junto a Alicia Pérez, con la que colabora en la localización de deportados, para entrevistar a un sobrino octogenario de Miguel Santín —el anciano ha preferido no repetir su historia a este diario debido a su mala salud— y tratar de atar algunos cabos.

El alcalde de Barjas, Alfredo de Arriba, confirmó ayer que Miguel Santín Carrete fue hermano de Jesús Santín Carrete, un vecino de Busmayor de izquierdas que en 1936 ejercía como pedáneo del concejo del pueblo y posiblemente también tuviera alguna responsabilidad «como concejal» del Ayuntamiento. El vago relato que Jesús Santín hijo le ha contado a los investigadores revela que Jesús Santín Carrete se echó al monte y se escondió en una cueva del hayedo de Busmayor cuando las tropas de Franco tomaron el control de la zona. Jesús Santín, confirmó el alcalde de Barjas, se habría negado a matar a algún falangista del pueblo como pedían los más exaltados del municipio que habrían formado una suerte de comité en defensa de la República cuando el Ejército se sublevó en el verano de 1936. «Lo que me contó mi padre es que Jesús Santín se negó a matar a nadie», explicaba ayer Alfredo de Arriba. El regidor cree ,además, que Jesús Santín llegó a estar preso en el calabozo habilitado por los sublevados en Barjas.

«No sabemos qué fue de Miguel durante la guerra», cuenta Antonio Muñoz, que sospecha que debió combatir porque fue hecho prisionero y encerrado en un campo en Irún del que se fugó en algún momento de 1939 o 1940 para reunirse con su hermano. Jesús Santín vivía exiliado en la zona de Toulouse, desde donde escribía cartas a su madre en Busmayor que terminaban en el fuego para no comprometer a la familia. Por eso tampoco se conservan fotografías de los dos hermanos.

Tampoco está claro qué hizo Miguel Santín en Francia hasta que su nombre aparece en una lista de la Sûreté. Muñoz cree que Miguel pudo ser uno de los trabajadores forzados del régimen de Vichy o de los propios nazis como los que estudia en el proyecto europeo rotspanier.eu. «Yo tengo la impresión, pero no es más que eso, que Miguel Santín trabajó en Alemania y allí fue detenido y enviado a un campo de concentración», cuenta Muñoz. Lo que está claro es que «Miguel es uno de los 2.500 españoles que ingresaron en otros campos de concentración nazis, es decir, no en Mauthausen, del que conocemos casi todo».

Y así terminó en Bergen-Belsen, un lugar que comenzó como un campo de prisioneros de guerra de la Wehrmacht, pero que pasó a manos de las SS en 1943. Liberado el 15 de abril de 1945 por tropas británicas, los aliados descubrieron 13.000 cadáveres sin enterrar y 60.000 prisioneros famélicos y enfermos. Miguel Santín había muerto seis meses antes.

El campesino de Busmayor asesinado en Bergen-Belsen
Comentarios