domingo 28/2/21

La cancelación de las fiestas de la Encina deja pérdidas cercanas al millón de euros

Hostelería y feriantes son los dos sectores más afectados aunque la suspensión de actos afecta a otros muchos negocios
recinto
Imagen del recinto ferial de Ponferrada de ayer por la tarde, vacío cuando por estas fechas debería estar lleno de atracciones por la Encina. ANA F. BARREDO

¿A cuánto han podido ascender las pérdidas en las fiestas de la Encina, suspendidas por la pandemia del Covid-19? No hay una cifra oficial, ni siquiera una estimación global en sectores como la hostelería, pero sólo en lo que mueve cada año el ferial de Ponferrada ha podido suponer una cantidad cercana al medio millón de euros, a lo que se sumaría otro tanto que no han ingresado bares, restaurantes y locales de ocio nocturno de la ciudad.

«Desde luego es muchísimo dinero», comenta el presidente de la Asociación Nacional de Feriantes, Ángel Gutiérrez. Las fiestas de la patrona del Bierzo son uno de los referentes para este sector, tanto por las fechas —principios de septiembre— como por el movimiento que tienen para toda una comarca. En Ponferrada se instalan en la Encina más de 80 casetas de pequeños puestos de venta de churros, algodón dulce, comida, regalos..., lo típico en un ferial, además de decenas de caballitos y otras atraccciones para adultos, según Gutiérrez, que lleva toda la vida viniendo al Bierzo en estas fechas. «Es muchísimo dinero. Puede que en total se mueva en la Encina una cantidad cercana al medio millón de euros», añade, sin atreverse a dar una estimación más exacta.

En ese millón se incluyen también los gastos de los feriantes: gasolina, estancia... y las tasas que pagan al Ayuntamiento. Una atracción puede llegar a abonar 1.200 euros por instalarse, según el presidente de la asociación nacional, que es también la voz de los feriantes de la provincia de León.

Este colectivo es uno de los más afectados por la crisis derivada de la pandemia ya que se ha visto forzado a parar por la suspensión de las fiestas en toda España. Sin embargo, siguen reclamando ayudas ante la falta de sensibilidad de las administraciones. Su última protesta ha sido en Sevilla y próximamente volverán a manifestarse en Zaragoza. «La gente no está ingresando un duro. Hay feriantes que no tienen ni para comer», denuncia Ángel Gutiérrez.

Ponferrada es una parada obligada en septiembre en las rutas que les lleva de ciudad en ciudad. Muchos desde el Bierzo siguen a Medina del Campo, Aranda de Duero, Valladolid o Zamora. «Son meses de mucha actividad y también generamos actividad allá donde vamos en tiendas, en talleres para tener todo a punto... pero nadie nos hace caso», se lamenta.

Y no sólo eso, añade, porque tienen que seguir pagando impuestos, seguros de coches y camiones, gastos que nadie tiene en cuenta a la hora de ayudarles. «Para mover una atracción de ciudad en ciudad necesitamos hacer varios viajes. Los 200 kilómetros de distancia hay que multiplicarlos por dos o tres», explica.

Otro sector dañado por la suspensión es la hostelería. La falta de una asociación que reúna a todo el sector hace difícil calcular una cifra, aunque la sensación general entre los bares y restaurantes de la ciudad es que se trabajó muy poco. «En realidad, parecía que no había fiesta», se lamenta un hostelero de un conocido local del centro, que calcula que los ingresos esos días bajaron en un 60%.

A la cancelación oficial se unió el llamamiento desafortunado del concejal de Seguridad, José Antonio Cartón, para que no se celebraran banquetes y comidas, unas declaraciones que siguen generado malestar entre los hosteleros de Ponferrada pese a la matización posterior del alcalde, Olegario Ramón, diciendo que no se habían trasladado bien sus palabras. Lo cierto es que lo dijo y que la Asociación Provincial de Hostelería pidió su dimisión aunque Cartón lo hiciera en aras de velar por la salud pública. «Fueron muy desafortunadas porque nosotros cumplimos ya con unas normas anticovid», señala la dueña de un restaurante.

Feriantes, bares, restaurantes... Los hoteles también han visto bajar sus números. Y es que las fiestas también atraen clientes. Algún hotel tuvo en la Encina hasta un 70% menos de ocupación. «La gente de Ponferrada se ha ido fuera esos días y los que otros años han venido, este año tampoco lo han hecho», resumen desde uno de los establecimientos.

El Ayuntamiento de Ponferrada apenas ha mantenido actos en las fiestas, la Feria de la Cerámica y algún concierto, siguiendo las indicaciones sanitarias. Las fiestas no sólo se han suspendido en el Bierzo; en toda España ha pasado lo mismo. Este año, el Ayuntamiento ha dejado de gastar 150.000 euros en la organización de los actos de la Encina.

Desde luego, las pérdidas en Ponferrada son importantes y no sólo para la hostelería y los feriantes. Tampoco ha sido una época buena para las tiendas. Sin querer entrar en polémica, el presidente de Templarium, la asociación más combativa de Ponferrada, Felipe Álvarez, lamenta que la concejala de Fiestas organizara sólo un acto, la Feria de la Cerámica, en un parking «alejado de la zona comercial de Ponferrada». «Creo que se hizo con premura, sin consultar con nadie. El comercio, la restauración, los bares... todos lo estamos pasando muy mal», se lamenta.

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