domingo. 05.02.2023
Rubias y morenas, limpias y sencillas, sucias y complicadas, cachas y enclenques, guapos y feos, bizcos y virojos, payasos y maduros, alitóxicos y frescos, hijoputas y majetes, crápulas y honestos, pobres y ricos, jóvenes y viejos...Todos se pueden presentar a eso que ahora los modernos llaman casting y toda la vida se ha denominado selección de reparto. Los alumnos de la Escuela de Cine de Ponferrada organizan esta tarde una prueba en el Bergidum a quien desee aparecer en sus peliculitas de fin de curso ¿Quién sabe? Igual de aquí sale el futuro Bardem, López Vázquez, Quique Camoiras o un niño cantor a la manera Joselitiana. Quizás una nueva Penélope Cruz, Carmen Maura, Marisol o Victoria Abril aguarda a que los futuros cineplastas de esta academia berciana tengan ese sexto sentido que convierte al vecino de al lado en una estrella del firmamento. Dicen que Roger Vadim se encaprichó de una niñita de quince años que lucía palmito en una playa de la riviera francesa y el resto ya lo saben: "Y Dios creo a la mujer" con la presentación de una joven y aseada efeba que respondía al nombre artístico de Briggitte Bardot. Por sueños y expectativas que no quede. Garantías de triunfo, ninguna. La rigurosidad aséptica y escolar de esta primera entrevista desmerece toda aquella leyenda negra, jamás probada, de que si te acuestas con el director o el productor tienes más posibilidades de obtener el papel; ni si quiera se obligará a los aspirantes a desnudarse, para desgracia de quien les escribe. Porque como aférrimo defensor de la independencia y responsabilidad absoluta del individuo, no me considero nadie para impedir los métodos y caminos que cada artista en potencia decida tomar con el fin de llegar a protagonizar una película. Y si por un casual estos vienen por el camino de los favores sexuales -como estudiante de dirección que soy- hacia mi persona me encontraría incapaz de resistirme siempre y cuando la pretendida vicetiple, corista o intérprete encarnara físicamente mis preferencias femeninas. Sin embargo, por desgracia (Uno que se metió en esto del cine porque le aseguraron que se ligaba más), en este casting, al igual que en el 99,9 por ciento de las selecciones que se hacen, no ocurrirá eso. Así que, y después de leer esta coña marinera, gentes de toda la comarca, de toda la provincia, acudid pues con vuestras mejores galas, con lo que mejor os veáis y os sintáis más cómodos, sin nervios y sin flautas, al Teatro Bergidum. Pasad la tarde entre risas e intentad ser naturales. Confirmaremos, todos, que esto del cine, por lo menos el iniciático, no es tan dorado como el de verdad pero tampoco tan negro como en las leyendas malditas.

Casting en el Bergidum