domingo 11/4/21
Anciana asintomática

Cien años al otro lado del cristal

Joaquina Blanco celebró su centenario después de superar el covid en la residencia de Bembibre, libre ya de la pandemia tras registrar 79 casos
Joaquina Blanco Fernández ha cumplido cien años en la residencia El Santo de Bembibre después de haber superado el covid sin haber presentado síntomas de la enfermedad. Su familia la aplaudió ayer al otro lado de la ventana mientras recibía un ramo de flores y dos tartas. La residencia está libre del virus tras registrar 79 casos. CEBRONES

La familia estaba al otro lado del cristal para celebrar su centenario. Y ella sentada frente a ellos, con dos tartas y un ramo de flores después de vencer al coronavirus en las últimas semanas sin haber presentado síntomas.

Si ya es toda una suerte alcanzar un siglo de edad, aún más en ésta época en la que la pandemia del covid 19 ha afectado principalmente a las personas de edad avanzada, Joaquina Blanco Fernández, natural de Pobladura de las Regueras aunque pasó prácticamente toda su vida en Almagarinos, puede considerarse muy afortunada.

Y es que Joaquina fue una de las afectadas por el covid en la residencia El Santo de Bembibre, un centro que tras no registrar ningún caso en la primera oleada de la pandemia llegó a contabilizar hasta 79 afectados en la segunda ola.

Joaquina fue de las denominadas «asintomáticas», sin apenas manifestaciones de la infección pese a que diera positivo en los test que cada 15 días les realizaba la empresa Clece que gestiona el centro. Ese positivo de los resultados ya pasó a ser negativo, no solo en el caso de Joaquina si no también en el resto de afectados por lo que el centro en el que reside ha sido ya declarado libre de virus tras un exhaustivo control de medidas de seguridad, actuación y tratamientos.

Gracias a este cambio, la nueva centenaria pudo disfrutar de la visita de hijos, nietos, biznietos y tataranietos a los que sin embargo y como medida de precaución solo pudo ver a través de la ventana a la que acercaron las cuidadoras del centro. La consabida tarta de cumpleaños, en este caso por duplicado, y un ramo de flores completaron una jornada de celebración en la que lo más disfrutado por la protagonista fue ver a sus descendientes, aunque se quedara con el deseo con el deseo de abrazarlos, algo que asegura hará «más adelante» en cuanto cambié la situación.

Joaquina, junto con el resto de residentes y empleados esperan ya la aplicación de las vacunas que recibirán a primeros de enero, para normalizar la situación.

El momento en que su familia ya no tenga que conformarse con aplaudirla al otro lado del cristal de la ventana, mascarilla en la boca y nariz, y con los ojos brillantes por las sonrisas de alivio, está más cerca.

Cien años al otro lado del cristal
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