lunes. 05.12.2022
LA BRECHA DE LA ESPAÑA VACIADA

Cómo vivir en un pueblo y no aburrirse en el intento

Una pareja de Bargelas, con dos hijas que van en taxi a clase en Villafranca, pide que les arreglen la peligrosa carretera

Óscar Juanes Lolo es un ganadero de 43 años al frente de una vaquería de 53 cabezas, nacido en el pueblo de Bargelas, en el municipio de Vega de Valcarce. Allí vive con su pareja, Carmel Pol, y sus dos hijas de 12 y 16 años. En esta aldea de montaña del Bierzo reside otra familia de dos hermanos con su madre, una mujer de 91 años que empieza a necesitar asistencia médica todas las semanas.

En el pueblo, las hijas de Óscar se suben por la semana a un taxi a las siete y media de la mañana, para acudir a la escuela de Villafranca del Bierzo. Su mujer también tiene que trasladarse hasta Vega para trabajar en la hostelería. Hay días que afronta jornada partida, y eso la obliga a subir y bajar a las montañas de Bargelas varias veces. Lo mismo que sus dos hijas, si quieren socializar, ir a la piscina en verano y reforzar sus enseñanzas con clases particulares de inglés o matemáticas.

Dice Óscar que viven contentos y con los problemas domésticos cotidianos de cualquier familia. Pero, desde hace un tiempo les preocupa mucho el estado de la carretera y también un estrechón del vial que parte del pueblo de La Faba. Los 1,2 kilómetros de carretera desde Bargelas a la Faba están destrozados. La gravilla, tras el bacheado levantado, es peligrosa. Y además, lo peor es que desde La Faba no puede pasar hacia Bargelas ningún vehículo más ancho de 2,40 metros. No podría entrar un camión de bomberos en caso de incendio.

Óscar explica que cuando saca su ganado para la venta, a Bargelas no pueden llegar los camiones. Por eso tiene que ocargar su vacuno en su vehículo más estrech para poder pasar hacia esa zona de 2,40 metros de ancho a La Faba. Y luego, allí, subirlo al camión que los llevará fuera. Ha llegado a tener problemas por estos traslados, ajenos a su voluntad, dado que del estrechón en la carretera no es culpable.

Cuenta este ganadero que desde la Diputación de León le han dicho que la obra se hará, pero lleva esperando ya casi cuatro años para que sea una realidad. «Queremos seguir en el pueblo, pero cada día te ponen las cosas más difíciles, con más papeleos para nada. Burocracia, como dicen ellos», relata Óscar. Con su queja para que le arreglen el vial pretende también salvaguardar las mínimas aspiraciones de los vecinos de Bargelas, a los que les gusta vivir en su pueblo.

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