jueves 21/10/21
Restauración completa

Cornatel abre otra ventana al Bierzo

La Casa Colgante se convierte en un mirador cubierto tras una inversión de 294.000 euros de la Junta y el estudio arqueológico emprendido apunta a que Ulver y Cornatel fueron el mismo castillo
Los miembros de la Comisión de Patrimonio, ayer en el nuevo mirador de la Casa Colgante. DL

Imaginan los historiadores que al Conde de Lemos, el que sufrió las revueltas de los irmandiños no el personaje de la novela de Gil y Carrasco, le gustaba contemplar sus dominios desde la atalaya del Castillo de Cornatel; el lugar donde murió en 1482. Y en una atalaya, en un impresionante balcón sobre el Bierzo, se ha convertido la Casa Colgante de la fortaleza una vez acabada la intervención de la Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León, que ha invertido 294.000 euros en recuperar el último edificio en ruinas de la fortaleza medieval levantada sobre un farallón de roca en Priaranza del Bierzo.

La propia Junta reconocía ayer en una nota que la Casa Colgante, cuya recuperación quedó pendiente en la primera fase de la restauración de la fortaleza emprendida hace tres lustros, era «uno de los elementos más frágiles por su ubicación en el precipicio rocoso que circunda el recinto por su lado oriental». Recibidas las obras por la jefa del Servicio Territorial de Patrimonio, Amelia Biaín, que ayer firmó el acta, a partir de ahora, los visitantes de Cornatel podrán asomarse a un nuevo mirador, esta vez cubierto por un tejado de pizarra.

Pero las obras de consolidación también ha servido para «matizar» un aspecto importante de la historia del castillo. Tras las excavaciones del año 2004 y «a falta de pruebas más concluyentes», los técnicos de la empresa Baraka que han firmado la memoria arqueológica estiman que vuelve a cobrar fuerza la hipótesis de que los topónimos de la legendaria fortaleza de Ulver y la de Cornatel «se referían a un mismo lugar y por tanto al mismo castillo», aunque la hipótesis inicial con la que se trabajó desde el Plan Director de 1995 apuntara a que se trataba de recintos distintos, pero enclavados en el mismo lugar; el cuerno de roca próximo al pueblo de Villavieja.

La intervención arqueológica actual ha datado cronológicamente las distintas estructuras que marcaron la construcción del castillo y diferencia cuatro grandes etapas. La primera corresponde al gran basamento del extremo oriental del edificio, de época romana o altomedieval y formada por un macizo sobre el que se levanta muros gruesos en tres de sus lados. «Tiempo después fue erigida una torre en lo más alto del cerro», del periodo plenomedieval y con función de vigilancia. La tercera etapa abarca la mayor parte del reciento amurallado y data de los siglos XIV y XV. Y por último estaría la adaptación del castillo como palacio que el Conde de Lemos, Pedro Álvarez Osorio, llevo a cabo en 1480, a penas un par de años antes de morir. La Casa Colgante, un lugar adaptado ahora para otear el Bierzo, sería de esa época.

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