domingo 9/8/20

Las cuencas mineras generan su particular fenómeno demográfico

El estudio, al menos, es claro en su visión de la realidad de la antigua cuenca Fabero-Sil. «La crisis del sector minero —concluye— ha originado un fenómeno demográfico que ha modificado la composición de la población de antiguos municipios mineros, caracterizándose por la presencia mayoritaria de personas de edad avanzada y jubilados, por la emigración de la población más joven hacia zonas con mayores perspectivas laborales y por el aumento de las prejubilaciones en la industria minera para reducir las plantillas de las empresas».

A partir de ese análisis, reconoce el Ministerio en su informe que «los distintos planes de reactivación de la administración no han conseguido paliar la pérdida gradual de habitantes de la zona», en este caso de la zona de Fabero-Sil, y pone el acento en las comunicaciones. «Las comunicaciones han sido siempre uno de los problemas históricos», dice.

No todo es negativo, y así, entre las fortalezas, el informe habla del yacimiento de empleo para trabajos de restauración y recuperación de escombreras y zonas afectadas por las minas a cielo abierto, así como del sector forestal y el aprovechamiento de recursos naturales como la biomasa. Otras posibles alternativas son el «importante patrimonio industrial y minero», el «gran potencial» —lo dice así— de la industria agroalimentaria en los sectores de viticultura, frutas y verduras y productos cárnicos, y la disponibilidad de suelo industrial.

En contra, como otras cuencas, tiene «la proximidad geográfica a núcleos de población económicamente más diversificados y con mejor dotación de servicios como Ponferrada y León, que pueden acentuar la pérdida de población en la zona».

Las cuencas mineras generan su particular fenómeno demográfico