viernes. 27.01.2023

El gerente del Hospital del Bierzo, Alfonso Rodríguez Hevia, defendió una vez más la gestión que se está haciendo del servicio de Urgencias para evitar colapsos como el que empezaba a ser visible en las últimas horas y para garantizar la calidad asistencial que se presta. El anuncio de la reapertura de camas que llevaban varios meses cerradas coincidió con las primeras quejas de algunos miembros de la junta de personal del centro asistencial berciano. Su vicepresidente, Sergio Cabrera, criticó la falta de celeridad con la que se abordó el asunto y aseguró que llegaron a vivirse momentos complicados, con hasta 24 pacientes en preingresos, es decir, el total de la unidad llena y lo que ello conlleva, entre otras cosas la falta de privacidad y, desde luego, no la misma comodidad.

Una afirmación que ayer mismo quiso aclarar el gerente, explicando que preingresos fue abierta precisamente porque la presión asistencial aumentó y que tras comprobar que el volumen de pacientes seguía incrementándose con el paso de las horas y que, por contra, no iban a poder darse altas, se actuó con total diligencia. Tanto que —defendió Hevia— «el paciente que más tiempo llevaba en la zona de preingreso estaba allí desde el día 6 a media mañana». Es decir —ahondó— no habían trascurrido los dos días que es el tiempo máximo que los enfermos que requieren hospitalización pueden permanecer en esta zona de Urgencias.

Hevia lamentó la actitud alarmista de este trabajador e insistió en que el hospital tiene camas para atender estos procesos, aunque estén cerradas.

«El que más tiempo llevaba en preingreso estaba desde el día 6 a media mañana»
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