sábado 28/5/22

Solo hace diez días que el consejero delegado de Acerinox hablaba de las buenas perspectivas de la demanda de «la menor presión en las importaciones en los principales mercados como consecuencia de los altos costes del transporte martímo» y de «las medidas de defensa comercial» como «los bajos niveles de inventarios y la mejora de los precios» como argumentos para sentirse optimistas de cara al ejercicio de este año.

La sombra de la guerra

Pero ya entonces la sombra de una guerra recién declarada en Ucrania introducía un punto de incertidumbre que ahora se confirma. «Acerinox no puede determinar las consecuencias de las actuales tensiones geopolíticas, aunque su exposición directa en la región es muy limitada, con ventas de menos del 9,5 por ciento», afirmó Bernardo Vázquez en un comunicado.

Diez días después, Acerinox ya sabe que la invasión de Ucrania si empieza tener consecuencias en el coste de la energía y las materias primas de las que se abastecemiento.

Y en Roldán, donde el pasado año vivieron un conflicto laboral en torno a la prima de producción única para la plantilla, ya miran de reojo el ajuste que el grupo plantea en la fábrica de Cádiz.

La exposición directa del grupo en la zona en guerra es del 0,5%
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