miércoles 25/5/22
Un sistema moderno de archivadores permite a partir de ahora un mejor y más fácil acceso a cada expediente judicial en Ponferrada. ANA F. BARREDO

Ha sido una ingente labor desarrollada en los últimos cinco años, con metodología, paciencia y tiempo. En los juzgados de Ponferrada acaban de terminar de ordenar todos los expedientes judiciales del Bierzo en un archivo general, en el que se encuentran cientos y cientos de carpetas con miles de expedientes de la historia y vida judicial de esta comarca. Todo completo y ordenado desde 1940 hasta la fecha. Ha sido un trabajo meticuloso realizado por un equipo de cinco personas, a cuyo frente se encuentra José Miguel Carbajosa, letrado de la administración de justicia, director del Servicio Común General de los juzgados de Ponferrada (lo que antes era el secretario general judicial). Este equipo sacó de las viejas cajas expediente por expediente y los ha colocado en nuevos formatos, con sus referencias de cada juzgado y año, para una mejor conservación y accesibilidad. Ocupa buena parte de los bajos del nuevo edificio de Justicia. La previsión, según cuenta Carbajosa, es que todo el archivo esté ya completamente terminado y listo este verano para cualquier utilidad que sea necesario echar mano.

Estas mejoras tienen su origen en la implantación en Ponferrada de la Oficina Judicial, en 2015. Hasta junio de ese año, cada juzgado era una isla, en el sentido de que había que ir a once juzgados y cada uno organizaba sus archivos, guardaba sus piezas de convicción y tenía su propia manera de organizarse. Con el nuevo sistema implantado en 2015, se centralizó todo aquello que era «uniformizable» en el Palacio de Justicia. Ya no hay un archivo para cada juzgado, ni sala de vistas para cada tribunal, ni funcionarios exclusivamente destinados a cada juzgado, sino que se optimizan recursos materiales y humanos de otra forma.

Cuando en 2015 se comenzó con este servicio, se encontraron con 27 habitáculos en el Palacio de Justicia utilizados para archivo. Aquello era inviable —recuerda Carbajosa— y así, ante la idea de esta labor centralizadora, se presentó por delante un trabajo descomunal para los funcionarios que integran este equipo, y para el que su responsable no tiene más que elogios y agradecimiento. Lograron con muchas horas de trabajo, en condiciones difíciles, sacar los expedientes de los 27 habitáculos, revisarlo todo y clasificarlo en tres espacios como mucho. Todo ordenado y limpio.

La vida judicial del Bierzo es la suma de estos papeles. A.F.B.

No sólo eran los expedientes de los juzgados de Ponferrada, sino también los que asumieron de los Juzgados de Paz que desaparecieron, como los de Villafranca, Vega de Espinareda y otros. «Nos hemos juntado con muchísimos años de expedientes, muchísimos juzgados y había que hacer un trabajo inmenso. En alguno de los casos estaba absolutamente abandonado, montones de cajas grandes de uno por uno, y allí metidos los expedientes, sin orden ni concierto. Entonces, había que sacar expediente por expediente, incluso los que estaban también organizados en cajas había que sacarlos, porque había procedimientos descolocados. En fin, ha sido una labor tremenda. Una locura», resalta Carbajosa en favor de las personas que realizaron ese trabajo de equipo.

El archivo ocupa parte del bajo de los juzgados. ANA FERNÁNDEZ BARREDO. 

Hasta hoy, emplearon cinco años y medio para poner orden en toda esa realidad. Empezaban en junio de 2015. «Ahora ya vemos la luz al final del túnel, a finales de año estará todo terminado», señala Carbajosa, quien estima que prácticamente han logrado archivar ya más del 90%. Fueron tres personas trabajando a tiempo completo todos los días, dirigidas por una jefa de equipo, bajo la dirección de todo el servicio que lleva el actual director del Servicio Común General. «Fue tremendo el trabajo, porque no sólo era ir procedimiento por procedimiento, sino que dentro de cada uno de ellos había a veces hojas sueltas y había que colocarlas, graparlas, ordenarlas, uno a uno. Hablamos de centenares de miles de expedientes que han sido vistos uno a uno , recolocados y de nuevo puestos en cajas ordenadas», explica Carbajosa. El Ministerio ha hecho aquí un esfuerzo importante, dado que se han gastado más de 50.000 archivadores definitivos, todos renombrados por juzgados. «Es una labor de la que nos encontramos profundamente orgullosos. Antes teníamos que decirle al ciudadano que, por ejemplo, no aparecía un expediente del año 1967».Hoy, cualquier estudioso de la historia judicial podría tener acceso ordenado, previa solicitud y revisión del servicio judicial.

Finaliza después de cinco años el archivo de los juzgados desde 1940
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