martes 3/8/21
Los secretos del castillo viejo

Tres fosas comunes, 16 soldados desnudos y una historia abierta

Los esqueletos aparecidos en las obras de rehabilitación de la fortaleza de Ponferrada serán analizados en Suecia y Alemania para su identificación
El antropólogo Luis Ríos y el operario de la excavación Bruno Regueras, durante los trabajos de exhumación de los esqueletos. DL

La única certeza es que eran soldados. Dieciséis varones de entre 15 y 26 años de edad y una estatura superior a los 1,65 metros. Dieciséis esqueletos que han aparecido enterrados en tres fosas comunes contiguas, coetáneas y bastante superficiales que salieron a la luz durante las obras de restauración del Castillo Viejo de Ponferrada. Nada más se sabe sobre el descubrimiento más llamativo de los acontecidos durante los trabajos de puesta en valor de la parte más antigua de la fortaleza.

El investigador Luis Ríos se ha encargado del estudio antropológico que ha arrojado los primeros datos. Ahora, los restos viajarán hasta la Universidad de Estocolmo (Suecia) y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Alemania, donde se les realizarán los análisis de ADN e isótopos de estroncio y oxígeno. Con ello se podría conocer el origen geográfico de los individuos y determinar si realmente son soldados franceses muertos en el contexto de las guerras napoleónicas del siglo XIX. Esta fue la primera hipótesis con la que trabajaron los investigadores, en base a una documentación que recoge el relato de una batalla durante el acantonamiento de las tropas galas en Ponferrada. Un batallón español les atacó, causando siete bajas, justo el número de cuerpos que de la primera fosa común descubierta. Pero la aparición de otros dos enterramientos más con siete y dos esqueletos, respectivamente, desbarató esa teoría. Así que, «de momento no sabemos cuál es su procedencia», explicó el arqueólogo responsable de los trabajos realizados en el Castillo Viejo, Rodrigo Garnelo.

«Sean del bando que sean, parece claro que las inhumaciones están realizadas por el bando opuesto», añadió el experto, explicando que la teoría de que fueran soldados es sólida por las características de los restos encontrados. Es decir, el sexo, la edad, la estatura y las patologías que presentan: «mal estado de salud, muestras de actividad física significativa, fracturas diversas, etcétera». Eso sí, no murieron en un episodio violento, pues no hay evidencia alguna de ello. «Posiblemente fallecieron por causas epidémicas. Esta es la hipótesis que barajamos ahora, pero sin descartar nada», aseguró Garnelo.

Todos los cuerpos fueron enterrados desnudos —no se conservan botones ni cualquier tipo de remache metálico— y de manera desordenada. Además, la mayoría de los esqueletos localizados en la primera fosa no tienen cráneo, pero no porque fueran decapitados. «Normalmente, en un enterramiento, lo que queda más arriba es la cabeza y teniendo en cuenta que la fosa era muy superficial y la zona se dedicó incluso a labores agrícolas durante el siglo pasado, es posible que durante el arado del terreno se seccionaran los cráneos», explicó el arqueólogo. De hecho, que en la tercera fosa —la más superficial— solo hayan aparecido dos cuerpos lleva a pensar que fue destrozada por el laboreo.

«Son fosas diferentes pero se trata de episodios sucesivos en el tiempo. Es imposible saber con certeza la distancia temporal entre una y otra, pero debió ser un período muy corto porque están muy contiguas. Esto es otro argumento que nos permite indicar que son hechos relacionados con un episodio bélico, cuando los conflictos son constantes», apuntó Rodrigo Garnelo. Que no haya rastro de vestimentas también puede ser un indicativo. «Los restos textiles normalmente no se conservan, pero los botones o los remaches de metal del calzado, sí. Les quitaron los ropajes para enterrarlos, posiblemente para aprovechar la ropa. Pensamos que estamos hablando el período de la invasión francesa y fue una época de grandes carencias», argumentó el responsable de los trabajos arqueológicos en el Castillo Viejo.

Mientras se realizan los análisis de ADN e isótopos con la idea de tener resultados este mismo año, continúa la labor documental y ya se han construido unas urnas de pizarra con interior metálico en las que serán depositados los 16 esqueletos antes de volver a ser enterrarlos en el Castillo, convenientemente identificados.


Resultado de los trabajos realizados en el Castillo. Las fosas se localizaron sobre el muro del horno, a menos de 30 centímetros de la superficie. L. DE LA MATA

Tres fosas comunes, 16 soldados desnudos y una historia abierta