viernes 27/5/22

El debate sobre el inicio del Camino de Santiago para lograr la ‘Compostela’ no es nuevo. En 2016, la Fraternidad Internacional del Camino de Santiago hizo público un estudio muy crítico con la política de la Xunta y pidió que ese límite se ampliara hasta los 300 kilómetros, aunque su propuesta ha caído en saco roto. Salvo el año pasado en una reunión de periodistas en Villafranca, o las críticas del presidente de la Diputación, Eduardo Morán, parece que el debate no interesa a nadie.

Entre los argumentos de esta organización internacional, que aún se pueden leer en su web, se argumentaba que había que «dignificar la propia ‘Compostela’, hoy en día convertida en un certificado cada vez más devaluado, por ser concedido sin exigir un gran esfuerzo a cambio».

Otra razón era para que no se entendiera la peregrinación compostelana «como un fenómeno meramente gallego, además de falsificar la historia resulta pacato y corto de miras, así como un manifiesto desprecio a las comunidades vecinas de Asturias y Castilla y León, o a Portugal», insistía la organización.

El ámbito de los 300 kilómetros no surge como un capricho aleatorio, decía también, ni siquiera como una cifra inamovible, ya que se basa en referencias históricas, como el Camino Primitivo, «primer itinerario desde la corte ovetense –centro a su vez de de peregrinación con el Arca Santa— y el Locus Sancti Iacobi, una distancia de 319 kilómetro desde Oviedo. Al mismo tiempo, la distancia encaja también en el posterior traslado, a partir del siglo X, del principal eje viario por el que llegarán los peregrinos del Camino Francés, quedando establecido en León ese límite (311 kilómetros), por haberse allí trasladado la corte, primero por el rey García, confirmada por Ordoño II», añadía.

Fraternidad Internacional planteó sin éxito que fueran 300 kilómetros
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