sábado 23/1/21
Petición de segregación

Fuente de Oliva quiere irse

Balboa entona el mea culpa y hace un llamamiento a Junta y Diputación para dar repuesta a las demandas de un pueblo que quiere ser gallego
Camino que lleva a Fuente de Oliva. F. C.
Camino que lleva a Fuente de Oliva. F. C.

Fuente de Oliva (Balboa) se ha cansado de ser del Bierzo. Bueno, más bien se ha cansado de ser de Castilla y León y los siete vecinos que allí están empadronados han presentado un escrito en el que piden su adhesión al municipio lucense de Cervantes. Lo tienen claro desde hace un tiempo y, hace algo más de un mes, tomaron la determinación de reunirse en concejo y redactar la instancia que ya ha sido entregada a los ayuntamientos de Balboa y Cervantes, en la diputaciones de León y Lugo, y también ante la Junta de Castilla y León y la Xunta de Galicia. El presidente de la Junta Vecinal, Fernando Cerezales, es conscientes de que es una «utopía», pero están dispuestos a seguir adelante hasta donde les lleve el camino.

Precisamente, un camino ha sido el origen de esta petición de segregación que plantea Fuente de Oliva. El acceso al pueblo es el único de todo el municipio de Balboa que no está asfaltado. 30 años llevan reclamando una solución a esos seis kilómetros «intransitables» y, pese a que ha habido compromisos, nadie ha resuelto poner fin al problema. De hecho, ninguno de los vecinos vive su día a día en Fuente de Oliva porque «sería imposible» ante las condiciones del acceso, denuncia Cerezales.

«Fijar población se vuelve una utopía con semejante acceso, las dos casas de turismo rural ya ni se ofertan y resulta conmovedor ver a los dos nuevos vecinos poniendo ilusión y ganas en sus recién adquiridas ruinas para devolverlas a su pasado esplendor. Con las primeras lluvias, el empeoramiento del camino les va a erosionar el ánimo y me temo que vivir en el pueblo se quedará en una bonita intención», recoge el pedáneo en el escrito remitido a las ya citadas administraciones.

Pero no solo el acceso es el problema. Una comparación entre lo que se encuentra a un lado y otro de la frontera sirve a los vecinos para querer ser gallegos. De hecho, así se sienten ya. «La comparación de ambos lados de los límites provinciales resulta sonrojante. En la parte gallega: desbroces anuales, caminos limpios y accesibles, pastizales cuidados y disponibles. De nuestro lado: maleza de dos metros de altura, caminos perdidos, pastizales olvidados tras inversiones millonarias», asegura Fernando Cerezales, quien también explica que «este año hemos tenido que invertir dinero propio en perimetrar el pueblo con una limpieza del monte en previsión de posibles incendios».

En esta tesitura, el alcalde de Balboa, Juan José López, entona el mea culpa, al menos en la parte que le corresponde por los cinco años que lleva en política, y asegura que tratará de dar respuesta a las demandas de los vecinos, aunque siempre dejando clara que su postura con respecto a la separación es tajante y que no la concibe. Tampoco ha percibido interés de afrenta por parte del Ayuntamiento de Cervantes, con cuyo alcalde ha hablado al respecto de esta tema.

López considera el paso dado por los vecinos de Fuente de Oliva como un toque de atención por el abandono del medio rural y pide tanto a la Diputación de León como a la Junta de Castilla y León que consideren la necesaria inversión para dotar de carretera a este pueblo que media entre dos municipios, dos provincias y dos comunidades autónomas.

Hay un precedente similar al de Fuente de Oliva en Castilla y León. Es el del pueblo zamorano de Porto, que en 2018 votaron simbólicamente para pasar a ser de Galicia,

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