lunes. 27.06.2022

Poco tiempo después de la muerte del inspector Miguel Celestino del Rey se produjo en el Bierzo Alto una escalada de actos relacionados con el Grapo. En febrero de 1982, una fuerte explosión destrozó parte de las oficinas de Antracitas de la Silva, cerca de Torre del Bierzo. Fue en el vestuario del ingeniero de la mina «Olvido». En total, tres cartuchos de dinamita colocados en dos sitios distintos del barracón, según la investigación, que fueron activados con un explosor a unos 240 metros de distancia. También se encontró una nota manuscrita: «Grapo avisa al ingeniero: Tu serás el próximo», firmada con las iniciales «R.P.O.».

Un mes antes, otro paquete que contenía casi tres kilos de dinamita y detonadores hizo explosión en los vestuarios de la mina Santa Bárbara, de Antracitas de Brañuelas, ocasionando la muerte de un vigilante y heridas graves a siete mineros. Aunque en un principio se atribuyó a un fatal accidente, la segunda explosión hizo pensar que los dos estaban relacionados con la presencia de la miembros de la organización terrorista en la zona, aunque nunca se llegó a detener a nadie, ni se consideró la muerte del vigilante un atentado.

Hasta entonces, las actividades de los Grapo se habían limitado a la cuenca minera de Villablino y a la de Fabero, con algunos contactos en la capital de la provincia, donde en mayo de 1979 fue asesinado a tiros un brigada de la Guardia Civil.

El Grapo reivindicó una explosión en Torre del Bierzo poco después
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