jueves 21.11.2019
MÁS ALLÁ DEL TELÓN

La huella de un actor nada vanidoso

Miguel Rellán hundió sus manos en una placa de cemento que se colocará en la acera del Teatro Bergidum  junto a la de otros ilustres personajes y lo primero que hizo fue acordarse de su padre, un ponferradino orgulloso de serlo
El actor Miguel Rellán imprimiendo sus huellas. L. DE LA MATA
El actor Miguel Rellán imprimiendo sus huellas. L. DE LA MATA

Hace seis años que hizo setenta, pero Miguel Rellán nunca antes había hundido sus manos en un bloque de cemento para dejar su huella en una ciudad. Ponferrada ha sido su lugar de estreno y no es una casualidad. Nació en Tetuán, pero por sus venas corre sangre berciana, la de su padre, un ponferradino orgulloso de serlo que ayer fue el primer recuerdo del actor, aún con las manos tiznadas de polvo gris. Rellán dejó impresas las huellas de sus manos en una pieza de cemento que será colocada en ‘la acera del Teatro Bergidum’, junto a las de José Sacristán, Laila Ripoll, Amancio Prada, Conde Gatón y El Brujo.


«Lamento mucho que mi padre haya muerto. Yo pienso que me ve hacer esto... Ni se lo podía imaginar», aseguró. Fue breve y conciso en su agradecimiento, pero sus ojos dejaban escapar la emoción del momento. El recuerdo de su padre y sus «temporadas» en Ponferrada, «subiendo y bajando el toldo de Novedades Tina» —el negocio de su familia paterna en la avenida de La Puebla— removieron su interior y esa nostalgia brotó en forma de lágrima contenida que se ahogó antes de brotar. Miguel Rellán quiso que el humor ganara el pulso.

 

El teatro es su segunda casa y pese a las horas de trabajo que acumula en su currículum, asegura que prefiere no ser el centro de atención. «Cuando oigáis eso de la vanidad de los actores, es mentira. Presumimos de vez en cuando, como todo hijo de vecino, del trabajo bien hecho, pero nada más. Lo digo porque, a pesar de que estoy disimulando, me da apuro. No sirvo para tener el foco del protagonismo, prefiero estar en un rincón como en la mili y pasar desapercibido», aseguró.

 

Las huellas de sus manos, junto a su nombre y su firma, pasarán a formar parte de la historia del teatro que tantas veces ha pisado. «Casi todos los años hay que venir a este teatro. Forma parte del periplo teatral oficial de este país. Y lo que te rondaré moreno», aseguró con una amplia sonrisa. Está claro que no tiene intención de retirarse. De hecho, ayer mismo presentó en Ponferrada el último proyecto en el que se ha embarcado, 7 años, la adaptación al teatro de la película del mismo nombre emitida en Netflix. Rellán encabeza un reparto de lujo del que también forman parte Carmen Ruiz, Eloy Azorín, Juan Carlos Vellido y Daniel Pérez Prada. Un propuesta que ayer volvió a llenar en Bergidum en plena ebullición, la propia del Abono de Otoño.

La huella de un actor nada vanidoso