sábado 24.08.2019
EL EDIFICIO CONSERVA PARTE DEL MATERIAL

La mesa de operaciones de tantos y tantos mineros

Fabero espera que salgan adelante los Presupuestos para recuperar tal y como era el antiguo hospitalillo de Antracitas con 302.000 euros.
La mesa de operaciones de tantos y tantos mineros

Está abandonado desde hace años, y también ha sido víctima de los vándalos, pero el viejo hospitalillo de Antracitas de Fabero da muestras aún de todo lo que rodeó la actividad de la cuenca hasta el punto de tener un centro médico con habitaciones y quirófano casi en la bocamina del pozo.

Una de las pocas sorpresas de los Presupuestos Generales del Estado de Pedro Sánchez para el Bierzo ha sido la inclusión del proyecto del Ayuntamiento de Fabero para musealizar las instalaciones. El quirófano, la sala de rayos X, los pequeños aparatos que se utilizaban por los médicos.. La idea, que la alcaldesa, Mari Paz Martínez, quiere poner en marcha lo antes posible con los 302.000 euros presupuestados en tres años, se completará con la apertura de un gastrobar en las propias instalaciones aprovechando la antigua cocina, el comedor y una de las habitaciones. «De esa forma, quien se haga cargo puede tener también otro medio de vida; porque no tenemos otra forma de tenerlo abierto», explica la alcaldesa.

Instalaciones del quirófano en el hospitalillo de Antracitas de Fabero. L. DE LA MATA

El edificio se encuentra junto a otras instalaciones de Antracitas como el economato, la fragua o el Pozo Viejo. Un cartel, diseñado en forma de triángulo, anuncia en su imponente fachada: «Servicio médico». El hospitalillo, como se le conoce en Fabero, se inauguró en la década de los 50 del siglo pasado por Diego Pérez Campanario, el empresario que da nombre también a unas casas en Fabero y que explotó las concesiones de Antracitas antes ya de que se llamara así la empresa. Las instalaciones, reforzadas con rejas para espantar a los cacos, se conservan casi intactas. Abandonadas, pero mostrando lo que fue como la vida misma. Los azulejos verdes del quirófano, la sala de revelado de placas, las camas. «Lo bueno es que tenemos material de repuesto de todo. Los mismos azulejos, el suelo...» añade Martínez, que se muestra encantada con el proyecto.

Una de las dependencias del hospitalillo de la empresa minera. L. DE LA MATA

En la hemeroteca del Diario, todas las noticias ligadas al antiguo hospitalillo dan cuenta de accidentes y, desgraciadamente, de muchas muertes, aunque también hay páginas, cómo no, con el toque del inolvidable Manuel Pérez Álvarez: «Con la primavera la sangre se regenera y todos los años en Fabero, cuenca minera y capitalidad carbonífera de la zona, se llevan a cabo extracciones dos domingos seguidos en hospital del pozo de Antracitas de Fabero. A por los setenta frascos como en veces anteriores; como debe ser y será, seguro».

El hospitalillo fue cedido por Victorino Alonso al Ayuntamiento hace años junto a otros edificios que ahora se quieren poner en valor para dignificar el pasado de una cuenca que busca otra forma de vida. El presupuesto de 302.000 euros se divide en tres anualidades: 10.000 con cargo a los Presupuestos de este año, dentro de la Dirección General de Vivienda del Ministerio de Fomento; 100.000 en la proyección de las cuentas de 2020 y 192.000 en 2021. Seguro que se puede hacer, como diría el cronista que tanto quiso a Fabero y su cuenca minera.

La mesa de operaciones de tantos y tantos mineros