domingo 22/5/22
Vinos

La metamorfosis de la DO Bierzo

La complejidad y personalidad de los vinos que se elaboran en la comarca traspasan la botella con etiquetas cada vez más trabajadas La revolución en el diseño comenzó hace más de una década, con la apertura de la Mencía al mundo

En 2008, cuando la crisis económica apretaba con fuerza y el mercado vinícola no se mantuvo ajeno a esa depresión, las exportaciones de las bodegas adheridas al Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bierzo crecieron un 72%. Las bodegas y el Consejo Regulador abrieron las puertas del mundo para compensar la caída del consumo en el mercado nacional y la estrategia funcionó. Desde entonces, las ventas en el exterior no han dejado de crecer hasta el punto de que la DO Bierzo ocupa los primeros puestos del ranking en crecimiento de exportaciones en el conjunto de Castilla y León. La promoción y la diferenciación han sido claves para esa conquista. La creación de una imagen de marca acorde a los valores de los vinos de la comarca, sin renunciar al atrevimiento, es una de las llaves del éxito y el diseño de las etiquetas ha evolucionado —al igual que han evolucionado los vinos— como herramienta fundamental para llamar la atención del consumidor. Una vocación intensificada con la aprobación de la zonificación.

«La etiqueta es una llave que abre puertas. Las de los intermediarios, los distribuidores nacionales e internacionales y, por supuesto, la del comprador. Es el vestido del vino que proporciona la primera sensación a quien lo ve», explica el diseñador gráfico Pablo Guerrero, que actualmente trabaja con las bodegas bercianas Mengoba, Godelia, Madai, Palacio de Canedo, Valle del Recunco, Peique, Bodega del Abad, Brutal, Firmo y Merayo. También ha diseñado etiquetas para Gancedo, Luna Beberide, Luzdivina Amigo, Portiel y Vinos Guerra.

Guerrero confirma que la apuesta por el cambio en el diseño del etiquetado de los vinos del Bierzo comenzó hace unos trece años, cuando la exportación cobró más fuerza. «Para viajar es aconsejable la pulcritud y la elegancia. Se trata de ayudar a que te abra la puerta alguien que todavía no te conoce pero que tiene mucho interés en comprender tu personalidad y origen», relata. «Informar y emocionar» son las funciones de una etiqueta y, en el Bierzo, «hay cierta tendencia a tratar de imitar el estilo borgoña que han marcado, en esta nueva etapa, las bodegas y enólogos más afamados», explica.

«El objetivo siempre es dotar de carácter al vino y buscar la máxima diferenciación y percepción de calidad posibles para que sea único. Dependiendo de si es un vino joven, un crianza o un reserva cambias las expectativas, el lenguaje visual, los acabados y cambian también sus potenciales consumidores. Cada vino es una historia», apunta el diseñador Juan Salví. Su estudio, Salví Desing, ha creado etiquetas para Pittacum, Descendientes de J. Palacios, Godelia, Aurelio Feo y Sampedro y Alonso Viñedos.

Informar y emocionar
Son las funciones de una etiqueta. «Es el vestido del vino, una llave que abre las puertas», dice Guerrero

El gran cambio
El sector ha evolucionado hacia una imagen más fresca y actual para atraer a nuevos consumidores

«En el mercado de gran consumo, se considera que un producto se hace notar si el consumidor se fija en él los cuatro primeros segundos y que capta la atención si se mantiene ante él los siete primeros segundos. De ahí que su diferenciación sea de capital importancia. Entre un 70% y un 80% de las decisiones de compra se toman delante del lineal de vinos», destacó Salví.

«La primera botella de vino la vende el diseñador. A partir de la segunda, la bodega», apuntó. Porque por muy atractivo que sea el continente, es el contenido el que debe estar a la altura. «Podemos provocar la compra por impulso o curiosidad por primera vez, pero lo importante es la calidad del vino, el placer que proporciona a quienes lo beben en relación a la inversión que han realizado», añadió Pablo Guerrero.

La etiqueta es la manera que tiene la bodega de esquematizar la historia de un vino y sus valores. Es la forma de hablar con el consumidor y captar su atención para que, sin conocerlo, lo elija. Un primer paso fundamental para crecer. «Estamos en una etapa en la que cada vez se hacen vinos más complejos y, por lo tanto, existen etiquetas más complejas, cada vez más trabajadas, con elementos gráficos o artísticos. Etiquetas con más calidad técnica, elaboradas con materiales más ricos y naturales», detalla Juan Salví. Y no hay un patrón, aunque sí un destino: «Creo que se experimentará mucho con la personalización del producto», afirmó el diseñador berciano.

Sobre todo, contenido La etiqueta es el reflejo del vino. «Lo de dentro y lo de fuera tienen que ir de la mano», afirma Hidalgo

Una idea que comparten en el estudio de diseño Pablo Guerrero: «En el mercado hay dos caminos divergentes: El del gran consumo y el del vino exclusivo. Entiendo que este es el camino del Bierzo. Competir en máximo volumen y bajo precio es una batalla perdida. En este sentido, la zonificación es el cambio que deberíamos explorar y la consecuencia en el área del diseño es sencilla.

Frescura, calidad y arte

Con casi 14.000 seguidores en Instagram y una imagen fresca, potente y atrevida, Fran Hidalgo conoce bien los entresijos de la comunicación y el marketing vinícola. Godelia es uno de sus clientes y una de las bodegas de la DO Bierzo que mejor ha sabido evolucionar y adaptar su imagen a los nuevos tiempos. «El sector del vino va evolucionando, aunque ha tardado mucho en darse cuenta de esto, hacia una imagen más fresca, moderna y actual. Las bodegas invierten cada vez más en diseño, en el packaging. Todo debe estar cuidado al milímetro, desde la etiqueta, que a veces se convierte casi en una obra de arte; a la calidad de la cápsula, el corcho, la caja... A día de hoy, esto es esencial para vender», explica Hidalgo.

«El primer impacto siempre es visual y vivimos en una sociedad que, cada vez más, cuida la imagen; la suya personal y la de todo lo que le rodea. Una etiqueta bonita, con un diseño cuidado y un papel de calidad te abre puertas, pero no lo es todo para vender. Si lo que tenemos dentro la botella no es de calidad, el proyecto se caerá él solo tarde o temprano. En esencial que lo de dentro y lo de fuera vayan de la mano», afirmó el periodista y sumiller murciano.

«En el Bierzo hay cierta tendencia a tratar de imitar el estilo borgoña que han marcado las bodegas y enólogos más afamados»
PABLO GUERRERO
DISEÑADOR GRÁFICO

«Ha cambiado la forma de entender el vino y por eso han cambiado las formas de comunicarlo. Ahora se transmiten emociones»
FRAN HIDALGO
PERIODISTA Y SUMILLER

«Estamos en una etapa en la que se hacen vinos más complejos y, por tanto, existen etiquetas más complejas y trabajadas»
JUAN SALVÍ
DISEÑADOR GRÁFICO

A la conquista de los jóvenes

Uno de los retos marcados por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bierzo es abrirse camino entre los consumidores jóvenes. Hacia ellos ha dirigido varias campañas promocionales en los últimos años, valiéndose también de las redes sociales. Nuevos tiempos, herramientas y objetivos que requieren de un imagen renovada. «Ha cambiado la forma de entender el vino en una mesa y por eso han cambiado las maneras de comunicarlo. El vino no es una necesidad, es un añadido a nuestra forma de disfrutar la vida. Ahora las bodegas buscan transmitir emociones y sensaciones, generar deseo en el consumidor», aseguró Fran Hidalgo.

Para este experto en marketing y comunicación la estrategia con el público joven debe pasar por la frescura, en la etiqueta y en el vino. «Hay que ir hacia vinos frescos, donde la fruta es la protagonista y no la madera. Vinos para beber. Y la etiqueta debe ser el reflejo de esto», dijo. El vino como una forma de entender la vida y la etiqueta, el medio para expresarlo. Así es. Y Godelia lo ha entendido.

«Con los años, la imagen de sus vinos ha ido evolucionando, igual que evoluciona nuestra forma de vestir y de mostrarnos al mundo. No se ha anclado en el pasado y eso es esencial para llegar a los nuevos consumidores. Los cambios, cuando los entiendes, no son difíciles; son motivadores», aseguró Hidalgo. Pero esa evolución tiene que ser global.

«No debemos olvidar que lo importante, siempre, es el vino. El consumidor cada vez está más formado y tiene gustos más finos, por lo que jugar a una etiqueta bonita con un vino mediocre en su interior es un juego de muy corto recorrido», insistió el periodista especializado en comunicación vinícola.

A fin de cuentas, la evolución en el diseño de las etiquetas de los vinos del Bierzo es el fiel reflejo de su propia revolución en una Denominación de Origen cada vez más fortalecida, que ha conseguido grandes hitos en los últimos años, ha experimentado un crecimiento fulgurante; y ha sabido diferenciarse a través de su identidad, de los valores intangibles que hacen del vino algo único, como única ha de ser su etiqueta. Y en ese viaje se han embarcado ya la práctica totalidad de las bodegas amparadas por el Consejo Regulador.

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