sábado 18/9/21

Misterio en el crimen de Cacabelos

El juzgado de Ponferrada mantiene el secreto del sumario al cumplirse un mes de la muerte violenta de Antonio González y la casa del suceso sigue precintada.
La vivienda del fallecido sigue precintada.

Al cumplirse un mes de la muerte en circunstancias violentras de Antonio González Álvarez —el vecino de Cacabelos de 78 años que fue encontrado por uno de sus sobrinos en la cocina de su casa masacrado a cuchilladas— poco o nada se sabe oficialmente de la autoría del suceso. El misterio sigue rodeando este caso que no han olvidado los vecinos de Cacabelos, y las preguntas no dejan de sucederse ante la incredulidad de lo sucedido y la especial saña que se empleó para darle muerte, máxime cuando este hombre era muy querido, una persona bien relacionada que vivía en la villa del Cúa como un jubilado más que juega la partida con sus amigos, es querido y sale a tomar un vino por los bares de la zona.

El Juzgado de Instrucción número 6 de Ponferrada que lleva el caso mantenía ayer vigente el secreto del sumario sobre todo lo relacionado con esta muerte. Los servicios de información de la Guardia Civil no han dejado de trabajar y han estado por Cacabelos en numerosas ocasiones desde que se conoció el macrabo hallazzgo. De hecho hay un dato también significativo, y es que un mes después de que se peinara el interior y los alrededores de la casa del fallecido —el inmueble número 22 de la calle Manuel Rodríguez Sánchez de la villa del Cúa— el edificio de planta baja y piso sigue precintado. Nadie excepto los investigadores pueden acceder al interior si no es con permiso.

Las investigaciones para esclarecer lo sucedido siguen adelante y se siguen cotejando datos sobre las pistas que dejó el cadáver. Especialmente las numerosas marcas de arma blanca que aparecieron por el abdomen y las extremidades del fallecido. También se ha tenido encuenta el hecho de que aparecieran unas manchas de sangre en la escalera que conduce desde la planta baja de la casa a la cocina situada en la primera planta, lugar en donde fue encontrado el cuerpo sin vida de Antonio González. Se cree que el hombre pudo ser golpeado y forcejeó en la planta baja antes de ser obligado o escapar a la planta superior de la vivienda. Cabe recordar que cuando su sobrino acudió a la vivienda a las 21.30 horas del jueves 1 de de diciembre pasado, la puerta de entrada se encontraba abierta. Eso sí, dentro estaba todo en aparente orden, excepto en la cocina, en donde sí había signos de forcejeo.

La Guardia Civil ha interrogado durante estas últimas cuatro semanas a numerosas personas que conocían al fallecido, un hombre soltero, ya jubilado, nacido en el pueblo de Espanillo y que pertenecía a una familia de seis hermanos.

Las sospechas sobre el móvil son varias. Según reafirma la Subdelegación del Gobierno en León «no se descarta ninguna hipótesis» y «continúan las gestiones para determinar las circunstancias del fallecimiento». El arma utilizada en la brutal agresión sigue sin aparecer.

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