domingo 9/8/20

La novela donde a Franco lo intentan matar de verdad

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Nunca ocurrió. Pero Alejandro M. Gallo se imagina que fue cierto; la guerrilla antifranquista logró atentar contra Franco el día en que inauguró la central térmica de Compostilla en Ponferrada el 28 de julio de 1949. Y Gallo, que dedica al suceso una docena de páginas en su novela Franco debe morir (Reino de Cordelia) se imagina que los guerrilleros eligieron un lugar tan simbólico como la Curva de la Retuerta, la Curva de la Muerte donde los sublevados habían paseado a más de un berciano al comienzo de la guerra, para disparar al automóvil blindado del dictador, según adelanta el propio escritor a este periódico.

Gallo reconoce que es la única parte de ficción de la novela -hace ahora un año, el último superviviente de la partida de Girón, Francisco Martínez Quico, confirmaba a este diario que su grupo de guerrilleros nunca se atrevió a ejecutar el atentado que después aparecería reseñado en publicaciones de la propaganda republicana en el exilio-, pero Franco debe morir, a pesar del título y de la cubierta que representa a un francotirador apostado al paso del coche del dictador, es más, mucho más que el episodio de ficción que tanto llama la atención en el Bierzo. Comisario de la Policía Municipal de Gijón, Gallo ha tratado el tema de la memoria histórica y de la guerrilla antifranquista en muchas de sus novelas anteriores.

La novela donde a Franco lo intentan matar de verdad